Fernando Atria: “El TC ha jugado a favor de los poderosos”

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Mauricio Ulloa

Invitado por la carrera de Derecho de la Universidad de Concepción Campus Chillán, el destacado abogado constitucionalista y ex pre candidato presidencial del Partido Socialista, Fernando Atria, visitó Chillán, para participar del conversatorio “Tribunal Constitucional (TC) y Derechos Humanos”.

La voz de Atria ha sido una de las más críticas en el último tiempo respecto del rol que ha adquirido precisamente el TC, que ha sido comparado con el de una tercera cámara, cambiando el espíritu de leyes aprobadas en el Congreso Nacional, y sirviendo de trinchera política para distintos sectores, cuando no les gusta el resultado obtenido en el Congreso.

- ¿Responde hoy el Tribunal Constitucional a una sociedad que está exigiendo más apertura democrática?
- Teóricamente, los TC han surgido en Europa y en el resto del mundo desde la segunda mitad del siglo XX con el objeto de proteger eficazmente el Derecho. Eso está bien en teoría y ocurre así; sin embargo, en la práctica, el TC chileno se ha constituido como uno de los obstáculos más considerables para ir produciendo transformaciones. Cuando se abordó la ley de aborto en tres causales, el TC inventó, sin justificación alguna, una objeción de conciencia institucional. Después, para la ley del Sernac, que le daba al servicio reales facultades para proteger a los consumidores, el TC declaró que éstas eran inconstitucionales, y nos quedamos con un Sernac que no tiene dientes; y recientemente, en la ley de Educación Superior, con todo lo que se ha discutido sobre la necesidad de terminar con el lucro, el TC declaró inconstitucional un artículo fundamental para que hubiera una eficaz prohibición de éste. Al poner los casos uno tras el otro, aquí uno se da cuenta que hay un modelo neoliberal que consiste en abuso para el ciudadano, y cuando el legislador ha intentado modificarlo, el TC ha jugado ha jugado a favor de los poderosos.

- ¿Cree que en las últimas decisiones del TC ha pesado el hecho que Iván Aróstica esté a la cabeza?
- Yo creo que sí ha pesado. Desde la presidencia que él ha asumido en el TC se puede notar un movimiento hacia posiciones más radicales del modelo neoliberal.

Causas de DD.HH.
- También se ha acusado al TC de servir en el último tiempo de “trinchera” para los acusados por causas de derechos humanos -muchas de ellas de Ñuble-, las cuales se encuentran estancadas en dicha instancia...

- Ahí ocurre otra cosa. Normalmente, lo que está en discusión cuando se cuestiona al TC es la interferencia que representa para el proceso legislativo, pero en el caso de los DD.HH. pasa otra cosa, quizás más preocupante. Un TC, que tiene una composición política, con ex funcionarios de Gobierno, ex diputados, etc.; puede pronunciarse respecto de cualquier litigio judicial en Chile, y en este caso, estamos viendo que está suspendiendo, y aparentemente retrasando, la resolución de causas de derechos humanos, lo que es grave, porque una de las ideas fundamentales de un Estado de derecho es que los tribunales sean independientes de los órganos políticos.

- También ocurre que algunas leyes llegan al TC mal redactadas. ¿Existe un círculo vicioso entre malas leyes y un TC excesivamente poderoso?
- Yo no creo que aquí haya un “legislador malo”. Lo que sí hay son diversos mecanismos por medio de los cuales, para poder dictar determinadas leyes, es necesario llegar a acuerdos que obligan a que éstas queden redactadas de manera ambigua. En muchos casos, no hay acuerdo respecto de un texto claro, y para lograrlo, se busca un texto ambiguo, que cada parte pueda interpretar a su favor. Una de las consecuencias de exigir grandes quórum para aprobar ciertas leyes, es que éstas no puedan ser transformadoras, y que se busquen fórmulas para finalmente no dejar claros los textos.

- ¿Cómo se puede perfeccionar el rol del TC, si dependiendo de los fallos que dicta, los distintos sectores políticos lo aplauden o rechazan?
- En el caso chileno, el TC existe como una de las trampas de la Constitución de 1980, entonces, en las condiciones actuales, en que la derecha tiene una mayoría (seis de diez) y probablemente luego tenga siete de diez, es bien poco esperable que haya una reforma al TC, porque significaría que concurrieran a votar quienes se benefician de esta mayoría. El TC seguirá ejerciendo estas facultades exorbitantes que él mismo se ha atribuido, lo que crea un problema grave para el funcionamiento político del sistema, que opera mal, lo cual no es gratis. Es más incapaz de responder a las demandas sociales, lo que contribuye a desprestigiar a la política institucional, que es lo que ha estado pasando en los últimos años, causando irritación en la ciudadanía, lo que seguirá hasta que tengamos una nueva Constitución, que no sé cuándo ocurrirá.