Adrián Cisternas: el "obispable" que busca renovar la iglesia

Hora antes del encuentro que sostendrán hoy con el Papa Francisco en Roma, el obispo auxiliar de Santiago, Fernando Ramos y el obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González, manifestaron tener “dolor y vergüenza” por los abusos ocurridos al interior de la Iglesia chilena.

En una conferencia de prensa, los religiosos plantearon: “nuestra actitud es de dolor y vergüenza, porque hay personas que han sufrido abusos en ambientes eclesiásticos”. Ramos aseguró que “atender al dolor de las víctimas es un imperativo muy grande. Quizás tenemos que pedir perdón no solo siete veces, sino 70 veces siete, el tema es que nuestro perdón sea reparador”.

Mientras, en Chile, análisis  de expertos hablan de cambios en la Iglesia Católica local tras la cita con Francisco, lo que implicaría la salida de algunos obispos, aunque nadie se atreve a afirmar que eso ocurrirá.

En ese contexto uno de los sacerdotes mencionados por medios nacionales como “obispable” es el expárroco de la parroquia Santo Domingo de Chillán, Adrián Cisternas, quien vivió durante 14 años en la capital de Ñuble.

Cisternas, capellán del Colegio Academia de Humanidades hace casi dos años, se toma con humor el hecho de que su nombre aparezca como una de las posibles opciones, junto a otros sacerdotes como Osvaldo Fernández (diocesano), Pablo Walker (SJ), Carlo Lira (salesiano), Andrés Moro (diocesano) y Eduardo Silva (SJ), entre otros.

“Me lo tomo con mucho humor porque quien conoce el mundo eclesial sabe que yo no soy candidato, por lo menos no de la jerarquía, porque que soy antisistema absolutamente, no solo a nivel político, sino también a nivel religión”, comenta Cisternas, contactado por La Discusión tras aparecer en una lista elaborada por La Segunda.

El sacerdote agrega que “por lo menos a mí no me han llamado y dudo que lo hagan, pero tampoco es que me interese mucho”.

Frente a la crisis que está viviendo la Iglesia Católica, sostiene que si se vive de buena forma el proceso, puede ser de mucho crecimiento y una oportunidad para que “nazca” una nueva Iglesia.

“Tengo una gran esperanza, y es que nazca otra Iglesia más unida al evangelio, más coherente con los valores que predica, porque una cosa es la prédica y otra es la vida. En ese sentido, yo sueño y tengo esperanza que esta crisis dé paso a lo novedoso”, explica.

Asimismo, manifiesta que considera que es absoluta la necesidad de un recambio. “El recambio no viene dado porque haya que suplir a los más antiguos, sino que hay que tomar conciencia de que hay un modelo que ya está acabado y que necesita ser superado”, concluye.