Sociedad en cambio

Es indudable que los cambios registrados en la vida social y familiar son sorprendentes, sobre todo si se compara la actualidad con el pasado: no solo la generación de los padres de hoy, sino, mucho más, cuando se la coteja, en su organización y funcionamiento, con el tiempo de nuestros abuelos. 

Las instituciones cambian y la familia ñublensina -representada por 163.740 hogares, con un promedio de 2,9 personas por hogar (menor al guarismo nacional, que alcanzó a 3,1%), también está cambiando, tanto en la forma de organizarse como en su imagen y en las relaciones que establece entre sus miembros. Aumentan los hogares unipersonales y monoparentales, mostrando, además, un incremento  de convivencias en los últimos años y destacando el hecho de la jefatura familiar asumida por mujeres. 

Según los resultados del Censo 2017, entregados el pasado viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los hogares donde solo vive una persona (unipersonales) suman 30.540, representando el 18,6% de la cifra total. Los denominados monoparentales, conformado por un padre o madre con hijos(as) de por medio, alcanzan los 21.924 (13,4%). En resumen, los hogares ñublensinos que se escapan a la figura tradicional de la conformación familiar anotan un 32%, mayor en 2,8 puntos porcentuales a los casos de familias integradas por una pareja o matrimonio, e hijos (29,2%). 

Por otra parte, los hogares de la nueva región que están a cargo de una mujer también han aumentado. La capital Chillán y las comunas cabecera de provincia, junto con Chillán Viejo, muestran cifras similares o superiores a la tasa país (41%): Chillán y Chillán Viejo, 43%; Quirihue, 42%, San Carlos, 41% y Bulnes, 40%.

Respecto del promedio de hijos que las mujeres han tenido a lo largo de su vida fértil (15 a 49 años), éste se ha reducido en el tiempo. En el Censo 2002 se situó en 1,6 hijos, mientras que en 2017 la paridez media en Ñuble llegó a 1,4. 

Otro dato que también permite percibir el relieve de las diferencias es la edad de las madres, pues se registra un número elevado de nacimientos entre los 30 y 39 años. Esto está relacionado con la mayor cantidad de mujeres que estudian, obtiene un título profesional y trabajan, razón por la cual van postergando la maternidad y reducen el número de hijos. 

Por último, la organización formal fundada en el matrimonio civil y religioso se ha reducido, en tanto que ha crecido (54%) el número de las uniones de parejas no constituidas legalmente. 

Se trata, en definitiva, de un cuadro de cambios acelerados que se han producido en las últimas décadas en el sistema de costumbres y en las relaciones sociales de los ñublensinos, que demuestra que estamos ante una sociedad que se hace eco de algunos de los cambios culturales que está viviendo el mundo. Y eso puede ser positivo en cuanto significa adopción de las lógicas modificaciones que históricamente se van registrando en las conductas colectivas y patrones culturales, pero negativo si también incluyen el abandono de los vínculos comunitarios, la prevalencia del individualismo y la indiferencia ante proyectos colectivos de largo plazo.