Gobernar es conversar

Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.


La frase no es de un politólogo connotado ni de un teórico en ciencias políticas, por cierto que guarda una cierta similitud con el histórico lema de Pedro Aguirre Cerda, cuando define su Gobierno como bajo el enunciado de “gobernar es  educar”. La dijo Joaquín Lavín, al pasar, en una entrevista televisiva. Consultado además de cómo compatibiliza su condición de miembro del Opus Dei, con su participación en la inauguración de un mausoleo trans y su aceptación de la adopción de familias homoparentales. Su respuesta fue: “nos hemos dado cuenta de hay que separar el pensamiento individual de las necesidades públicas”. 

¿Qué significa esto viniendo de un personaje como Lavín? Una nueva forma de pragmatismo o neopopulismo. O simplemente se trata de una extraordinaria capacidad de empatizar con la gente, de aplicar el tan esquivo sentido común y por último de ejercer el libre examen y la libertad de  pensamiento y acción, más allá de rigideces ideológicas, en temas que son concretos, transversales y que afectan a toda la población por igual. 

Lavín, sin proponérselo, es  el político mejor evaluado. ¿Qué ha hecho para estar nuevamente en el primer plano de la política nacional? Nada especial, solo decir y hacer lo que piensa. ¿Cómo lo ha hecho? Haciendo uso de su libertad de conciencia en los temas valóricos, conversando con la gente a través de las redes sociales (Twitter especialmente) y comunicando  a través de los medios, sin enredarse en ideologismos que alejan la solución de los problemas  que a la gente les interesan.  

Probablemente,  nunca en lo personal votaría por Lavín, porque la política no sólo está revestida de lo concreto, sino que también de grandes sueños y proyectos globales que responden a otra lógica. Pero si estas grandes definiciones  se ideologizan en extremo a la hora de  llegar a su concreción, solo producen desafección y desconexión  de la gente con la política. La discusión sobre la comisión de seguridad, sobre quiénes debían concurrir o no, o la negación a participar de algunos, es un ejemplo de ello. Porque la gente está cansada de la inseguridad en la cual se desenvuelven y no entiende que este tema entre otros se utilice para hacer política partidista. 

Lo que hace Lavín, y vaya que lo hace bien va en el sentido contrario. Gobernar es conversar ha dicho, y lo hace con todo el mundo, incluyendo al  alcalde comunista Jadue,  entre ellos.  Y no utiliza las redes sociales para caer en la banalidad de algunos  de ir comunicando lo que hacen o donde están  a lo largo del día. No, lo que hace es conversar y liderar su comuna. Cuando fue la última nevazón, se fue a las a las oficinas de ENEL, y desde allí twitteó no la banalidad de decir “entrando a las oficinas de ENEL”, sino para comunicar que no habría energía eléctrica durante dos días y dar instrucciones de qué se debía hacer para enfrentar la emergencia. Ejerció el liderazgo que le correspondía como jefe comunal, utilizando para ello las mismas herramientas, que muchos utilizan para denostar, revelar detalles de sus vidas privadas o para  enviar relamidos saludos. El paradigma de la conversación ha cambiado. Nunca es tarde para aprender.