Centro cívico

Ciertamente es una muy buena noticia el convenio suscrito entre la Cámara Chilena de la Construcción Chillán y la Universidad del Bío-Bío, para desarrollar un estudio que propondrá opciones para la ubicación del futuro barrio cívico de la capital de Ñuble, pues constituye un esfuerzo de planificación con una mirada de largo plazo respecto de las nuevas necesidades de la ciudad a partir de su transformación en capital regional.

Chillán, acostumbrada a la improvisación urbana de las últimas décadas, la que ha derivado en un crecimiento inorgánico en extensión, en las dificultades para crecer en altura y en una intrincada e ineficiente malla vial, podría repetir, en una escala menor, el desafío urbanístico que se acometió en los años cuarenta, cuando se definió el conjunto arquitectónico de los edificios públicos que hoy son un ícono modernista de alto valor patrimonial.

Según el convenio, el Departamento de Planificación y Diseño Urbano de la Facultad de Arquitectura de la UBB elaborará el estudio, financiado por el gremio de la construcción, el que servirá de insumo clave para la toma de decisiones de planificación urbana del aparato público de la futura capital regional, de manera de generar un nuevo centro cívico que agregue valor al proceso de instalación de la nueva región.

De hecho, la construcción de un barrio cívico, además de las sinergias y la mayor eficiencia que podría generar, así como del aporte urbanístico a la ciudad, constituirá, sin duda, uno de los grandes hitos de la nueva región, uno que será recordado por generaciones como testigo del nacimiento de la nueva unidad político-administrativa, así como también podrían serlo otras iniciativas, como la primera escuela de Medicina de Ñuble, el hospital de Chillán, el embalse La Punilla o la ruta costera.

Y como corresponde a un proyecto de esta envergadura, debe ser bien pensado, pero fundamentalmente, debe ser legitimado por la comunidad, razón por la cual este primer estudio, que se abocará a identificar el mejor emplazamiento para el mencionado centro cívico -donde la actual cárcel es uno de los candidatos-, si bien será ejecutado por la academia, exige un componente de participación ciudadana, pues tal como manifestó el director del departamento a cargo del estudio, Sergio Baeriswyl, “la idea es que esto sea una decisión de la nueva región”.

El centro cívico, cuya necesidad ha quedado de manifiesto en el proceso de instalación de la nueva región, permitirá concentrar en un espacio determinado el mayor número de servicios públicos, de manera de evitar la dispersión de oficinas que se observa en muchas ciudades. A partir de esa premisa, ya se instruyó a todas las reparticiones públicas no comprar inmuebles a la espera de definiciones estratégicas como ésta, las que deberán asumir las autoridades locales en coordinación con el nivel central.

Se trata de una enorme oportunidad urbanística para Chillán, que significará una gran transformación y que debe ser aprovechada para involucrar a toda la comunidad en sus distintas etapas de desarrollo, de manera que el centro cívico sea un auténtico hito de la nueva región.