Muro de villa Doña Francisca generó acalorado debate en redes sociales

Obra fue inaugurada el pasado domingo y los vecinos aseguran que ha colaborado con el orden y tranquilidad del lugar Carabineros acredita baja en las denuncias de robos, pero hay quienes creen que la propia comunidad la echará abajo

El muro no obstaculiza el tráfico masivo de ningún sector poblacional. 

Tampoco supone un biombo divisor que separe dos comunidades al estilo Muro de Berlín, sino más parecido a la menos polémica  Muralla China que fue construida para evitar los avances de mongoles y manchús, el muro alzado en el costado oriente de la villa Doña Francisca 3, fue hecha con fondos municipales para evitar que los delincuentes que ingresaban al sector se escondieran en el sitio eriazo adjunto y que noche tras noche el “peladero” se transformara en zona de etílicas juergas y en improvisados moteles.

Pero lo que fue inaugurado con orgullo por la junta de vecinos, el alcalde Sergio Zarzar y un segmento transversal del Concejo Municipal halló en redes sociales un inmediato e incendiario debate con opiniones que se enfrascaban principalmente en lo sociológico.

En la página Web de LA DISCUSIÓN se advierte que mientras algunos lo interpretaron como una agresiva intervención de separacionismo clasista, otros apuntaban a que esa no era la manera racional de terminar con la delincuencia y un tercer segmento lo defendía a muerte aclarando que hay que expermientar lo que supone sufrir día a día robos en su vecindario para entender que ya no se está para debates ideológicos.

En contra
Quienes suman opiniones adversas al muro critican desde lo político-ideológico.

Uno de ellos es el abogado Guillermo Valdés, actual coordinador del centro de Apoyo a las Víctimas, para quien “la inseguridad no se puede arreglar con un muro, creo que esos recursos se pudieron destinar a iluminación o cualquier otra intervención inclusiva, pero históricamente los muros instalado por estas razones, terminan siendo echados abajo por la propia comunidad”.

El sociólogo de la UBB, Daniel Fuentes, quien de hecho vive cerca del muro y ha sido víctima de robos, tampoco estuvo muy de acuerdo con su emplazamiento. “Creo que entrega una sensación de seguridad que no es real, porque a un ladrón no lo va a detener un muro de dos metros. Sin embargo, sí se siente todo un poco más ordenado, separa lo urbano de ese espacio del que nadie se estaba haciendo cargo”.

A favor
La mayoría de los vecinos del sector le dieron de buena gana la bienvenida al muro. Dicen que los robos han bajado y en la tenencia Huambalí, los carabineros aseguran que en efecto las denuncias por robo en ese sector han bajado.

Caso aparte el del superintendente de Bomberos, José Luis Valderrama para quien el sitio eriazo en cuestión era foco constante de pastizales y “con ese muro, al circular  menos gente y sobre todo menos niños, los riesgos de siniestros deberían bajar”.

Finalmente, Víctor Retamal, funcionario municipal a cargo de los proyectos Fondeve (desde donde salieron los recursos para el muro), dice que “el sector detrás del muro es de un particular por lo que no se vulnera los derechos de ningún sector poblacional ya que se trata de un gran sitio eriazo, y aclaro que la futura circunvalación no está planificada para pasar por ahí, así que el muro no será destruido por esa razón” explicó.