Agricultores defienden uso ancestral de guano de ave

El uso de guano de ave no tratada es una de las fuentes de emanaciones. Una de las normativas que regulan los malos olores data del año 1961.

Las dos últimas semanas la intercomuna y varios sectores rurales cercanos a Chillán han sido afectados por fuertes emanaciones odoríferas generadas por actividades relacionadas con actividades agrícolas específicamente el uso de guano de origen aviar.

El hedor de la materia orgánica en descomposición, mal tratada y arrojada a los campos para fertilizarlos, produjo quejas, denuncias y manifestaciones de vecinos descontentos con lo que les ha tocado padecer.

Los problemas han sido reportados en lugares tan distantes como Tres Esquinas de Cato, Chillán, Llollinco en Chillán Viejo y sus alrededores, además de zonas urbanas, lo que obligó a la intervención de autoridades sanitarias quienes parecen haber dado con el origen del problema.

Desde la Autoridad Sanitaria, se indicó que en el marco de la investigación emprendida para conocer las fuentes emisoras fueron fiscalizadas varias unidades productiva, lo que dio origen a sumarios sanitarios y en un caso se prohibió el vertido de desechos orgánicos.

Una de las actividades sindicadas como fuente originaria de malos olores es la agricultura, justamente por la ocupación de excremento animal para la fertilización de los campos.

Sobre el particular el presidente de la Asociación de Agricultores, Alvaro Gatica, planteó que el problema tiene muchas aristas y entre ellas figura “las parcelaciones de 5.000 metros cuadrados que llegan hasta los campos donde la gente quiere vivir como si estuviera en la ciudad”.

“El uso de guano animal para fertilizar los campos ha ocurrido toda la vida. Ahora como entidad recomendamos a los productores utilizar el fertilizante en menor escala, pero no hay prohibición legal de ocupar el guano”, recalca.

La ingeniero civil química de la UdeC, Marcela Zacarías, gerente general de Besten Chile, empresa orientada a la detección de malos olores y evaluaciones ambientales, señaló que efectivamente el uso de tales desechos son usados en la agricultura, pero deben ser previamente tratados para reducir los efluvios.

La experta sostiene que el camino correcto es manejar los residuos en canchas de compostaje y mediante maquinaria especializada que permitirá degradar el guano, dejando intactas las proteínas y elementos que enriquecen el suelo.

Marcela Zacarías, sostiene que el problema con el guano se origina porque muchos planteles avícolas no tratan los desechos eventualmente por falta de recursos y lo entregan a agricultores quienes lo ocupan en crudo.

Igualmente, la académica y doctora en Ciencias Químicas de la Universidad de Concepción, Gladys Vidal, explicó que el uso de abono de gallina se ha masificado en el sur de Chile. “El abono que sale del corral de gallina debiera tener algo. Ese tratamiento se llama compostaje y con ese compostaje se estabiliza, se degrada la materia orgánica en unas pilas que deben operarse”, explicó Vidal.

Para la profesional la clave es realizar el compostaje antes de usarlo en los campos advirtiendo que “el suelo no es un basurero. Tiene actividad microbiológica que se tiene que considerar y mantener”.

El seremi de Salud del Bío Bío, Erick Jiménez, precisó que la unidad de gestión ambiental de la delegación de Ñuble está investigando el tema y concurrió a uno de los terrenos en Chillán Viejo sindicado como fuente de emanaciones de olores “y pudo constatar la presencia de moscas mal olor que se sentía en los diversos domicilios cercanos a este fundo”.

El seremi declaró que “todo fue por guano de ave que está en un terreno agrícola por lo cual se inició un sumario sanitario y estamos recopilando todos los datos para tomar las distintas determinaciones”.

La experta Marcela Zacarías advierte que lamentablemente en la legislación nacional está al debe en materia de emanaciones odoríferas de tal forma que no existe una Estrategia Nacional al respecto.

Una de las normativas que se ocupan data del año 1962 y desde el año 2012, plantea “no se ha hecho prácticamente nada”.

Agrega que en lo que si hay avances es en el muestreo y detección de olores a través de panelistas entrenados para tal fin, lo que es muy ocupado en grandes empresas que quieren conocer sus efectos sobre el territorio circundante, pero no existen valores concretos que se deben medir y de cumplimiento obligatorio.