Nuevo Pladeco: mucho realismo y poca innovación

Construir un tranvía urbano, dar vida a un tren que una a las comunas de San Carlos, Chillán, Chillán Viejo y Bulnes, conformando una eventual Área Metropolitana o habilitar la calle Arauco como un eje cultural de la ciudad son algunas de las ideas plasmadas en el Plan de Desarrollo Comunal. Se trata de iniciativas que surgieron en la primera fase de ejecución del proyecto de planificación guiada por la Universidad del Bío-Bío y la municipalidad chillaneja y que forman parte del Informe Nº 1 entregado el lunes pasado a los concejales para su análisis interno.

El texto, además, es la base de la etapa que comienza oficialmente mañana como es la de Participación Ciudadana donde la comunidad a través de dirigentes y en asambleas masivas, en nueve sectores de planificación, presentarán diagnósticos de la marcha de la ciudad y su evolución esperada. Probablemente, durante las asambleas ciudadanas surjan nuevas ideas y requerimientos que serán integradas a proyectos y estudios que sustenten el desarrollo de aquellas.

Pero, lo importante, sostiene el director del Centro Regional de la Realidad Regional, Renato Segura es presentar finalmente un modelo de ciudad que “sea un camino para conseguir objetivos específicos”. El académico recalca que más que los proyectos, lo relevante es que la municipalidad sea capaz de generar un plan de acción futura consistente y a partir de la cual emanen naturalmente iniciativas de desarrollo que sean factibles de ejecutar y respondan a las necesidades de la comuna.

Ideas

En la primera entrega oficial de resultados quedó expuesta la posibilidad de construir un tranvía en la ciudad, una idea que desde hace muchos años viene siendo promovida para enfrentar entre otras cosas el colapso del transporte público y privado en las estrecha red vial local. Sobre el particular, el ingeniero en Tránsito, Víctor Fuenzalida Zappettini, plantea que los sistemas de transporte como el señalado tienen costos de operación “muy altos y por eso deben justificarse y contar con altos subsidios del Estado”.

El profesional, exasesor de la Seremi de Transportes y consultor privado, recalca que “en la actualidad hay sistemas más modernos de trenes como los monorieles que son sistemas aéreos, que están avanzando más que los que están a nivel de calzada en los países desarrollados”.

Fuenzalida Zappettini sostiene que “en todo caso, por las características de Chillán y Chillán Viejo, no creo que se justifique un tranvía de momento. En las ciudades hay que mejorar los sistemas actuales de buses y taxiscolectivos, generar infraestructura vial, pistas o vías exclusivas”, entre otras acciones.

En tanto, el presidente del Colegio de Arquitectos de Ñuble, Pedro Ramos, destaca que un eventual tranvía “tiene sentido si genera un recorrido muy ligado a lo cultural-turístico e histórico-patrimonial; en otro contexto no tiene sentido si pensamos en una solución a la congestión vial, esto amerita un estudio más profundo”.

Ramos plantea que Chillán necesita “una planificación mayor pensando en su realidad como capital regional y que involucra tres capitales provinciales. Se requiere una planificación integral donde todas las mallas que dan vida a la ciudad se transparenten y den solución de zonificación, interconexión vial, comunicaciones, cultural, turística, deportiva” lo que se debe abordar de manera coordinada.

La presidenta de la Cámara Chilena de la Construcción filial Chillán, Claudia Rigall, quien confirmó que participarán en la segunda fase del Plan, destaca que el  documento “debe ser una verdadera herramienta de gestión que permita el progreso de la ciudad de Chillán, esto implica la generación de instrumentos concretos para resolver los desafíos propuestos”. 

Rigall sostiene que el Pladeco “debe ser cuidadosamente elaborado con una visión de ciudad a largo plazo para que ésta crezca de manera ordenada, armoniosa y de tal manera que las obras que se ejecuten sean pensando en ese futuro”. 

Proyecciones

Si bien se espera que la carta de navegación sea novedosa y plagada de buenas ideas muchas de ellas ambiciosas, uno de los coordinadores del Pladeco en la Universidad del Bío-Bío, Domingo Sáez, planteó que priorizan un texto que contenga ideas realizables.

“Acá hay un tema de realismo. La idea es que sea un instrumento de planificación real y concreto. Lo ideal es que contenga cosas de lógica y de desarrollo que se puedan concretar en el tiempo”, destacó el experto de la UBB.

Justamente en el Informe Nº 1 existen muchas iniciativas que provienen del Pladeco anterior del 2011-2015 que no fue cumplido completamente según el diagnóstico de la Universidad.

El ingeniero ambiental Juan Luis Novoa, quien trabajó en el municipio chillanejo, y lideró muchos planes en el área, destaca que justamente varios planes que están en el Informe Nº 1 provienen de hace seis años o más y otros como el diseño del Plan Maestro de Residuos corresponde a la actualización del que fue efectuado durante su gestión.

En el plano de las ideas, la municipalidad estudiaría eventualmente, entre otras ideas, “construir y habilitar la calle Arauco como el eje cultural de la ciudad desde Avenida Ecuador hasta Avenida Collín”.

Se suma otra propuesta orientada a “generar un plan de inversiones sistematizado para el mejoramiento y desarrollo del ámbito de la cultura, identidad y patrimonio de la ciudad, recogiendo su nueva realidad de Capital Regional”.

En al ámbito de conectividad vial se recogen los proyectos en desarrollo como los del Plan Maestro de Transportes del 2012, y se plantean diversos estudios, uno de los cuales “corresponde al estudio de prefactibilidad donde se analizaría la posibilidad de ejecutar servicios ferroviarios como el tren suburbano San Carlos-Chillán-Chillán Viejo-Bulnes, tren entre Chillán y Concepción, tren de carga y otros servicios.

Estrategia

La Municipalidad de Chillán pretende con este plan orientar los esfuerzos de inversión pública y privada en la comuna, y a la vez, fortalecer la capacidad de la gestión institucional. En este sentido, lo que se busca es “anticiparse a situaciones futuras y admitir la posibilidad de efectuar ajustes periódicos a las políticas y programas originalmente previstos; contribuir al debate comunal, estimulando la participación ciudadana en torno a las principales propuestas e iniciativas de desarrollo; constituir una “guía para la acción”, que facilite la coordinación de las acciones del sector público y oriente las acciones del sector privado y permitir vincular las decisiones cotidianas del municipio, con los objetivos estratégicos de desarrollo a mediano y largo plazo”.

La carta de navegación futura deberá ser capaz de retomar muchas de las iniciativas que no pudieron ser ejecutadas. En el informe universitario puesto a disposición del municipio se destaca que “respecto de la evaluación del Pladeco anterior, se evidencia inequidad de inversión territorial en infraestructura y equipamiento que mejore la calidad de vida en los sectores rurales. Adicionalmente, se releva la inexistencia de estrategias de vinculación de los espacios públicos de valor medioambiental, como el Estero Las Toscas, entre otros. Finalmente, existe una débil revitalización comercial y de servicios en los barrios periféricos de la ciudad de Chillán”.
Así como el Informe Nº 1 establece algunas iniciativas de inversión expone que el municipio necesita modernización.

“La Municipalidad de Chillán cuenta con un presupuesto financiado en un 40% por recursos permanentes y con una dotación de más de 500 funcionarios para llevar a cabo la gestión municipal, cuyo grado de profesionalización es de 25,2% y menor a lo registrado en las futuras capitales provinciales de la nueva Región de Ñuble. Por ende, el municipio deberá orientar recursos para incrementar este indicador considerando los desafíos de gestión que emergen de su calidad de capital regional de Ñuble”.

Por otra parte, se expone, “la gestión municipal exhibe claras señales de desarticulación entre direcciones, departamentos y unidades, que no permiten avanzar significativamente en esta área. A pesar de ello se evidencia una actitud proactiva y autocrítica hacia el mejoramiento de tal situación por parte de la autoridad, directores de servicio y funcionarios”, es el crudo diagnóstico interno.