Chillán asumirá capital regional con planificaciones desfasadas

Poco menos de cinco meses quedan para que definitivamente culmine el periodo de instalación de la región de Ñuble y las reparticiones públicas, como son las secretarías regionales ministeriales (Seremías), direcciones y delegaciones de las carteras de Gobierno, aparato público que dará vida a la repartición que oficialmente iniciará sus funciones el 6 de septiembre próximo.

La nueva categoría ofrece una serie de oportunidades de desarrollo socioeconómico para Chillán, que ese día se convertirá en capital regional. No obstante, la urbe atraviesa por una etapa de incertidumbre en cuanto a su planificación, debido a que los instrumentos que la rigen o están desfasados, o no van a estar completos al momento de iniciarse la nueva unidad administrativa.

Son dos los documentos municipales utilizados como hojas de ruta sobre cómo debe ser el crecimiento urbano de la comuna y las prioridades a tener en cuenta al momento de idear los proyectos que urgen concretar: el Plan Regulador Comunal (PRC) y el Plan de Desarrollo Comunal (Pladeco), textos que a nivel local están desfasados.

Si bien hace dos años el municipio local aprobó su nuevo PRC, que en la práctica se trata de la actualización del texto que databa de 1989, la puesta en vigencia se dio luego de años de discusiones sobre algunos de sus indicativos, lo que afectó en su funcionalidad debido a que durante ese tiempo de observaciones hubo cambios en la realidad geográfica, económica y social, los mismos que han sido advertidos por las autoridades locales.

El propio alcalde, Sergio Zarzar, reconoció ser de la idea de implementar enmiendas en el plan que, entre otras cosas, apunten a flexibilizar los permisos para la construcción en altura dentro y fuera de las cuatro avenidas. En relación al Pladeco, el gobierno comunal, mediante una licitación pública, encargó el año pasado a profesionales de la Universidad del Bío-Bío (UBB) la actualización del obsoleto documento aprobado el 2011 y que vencía oficialmente el 31 de diciembre del 2015, pero que tuvo que extenderse hasta fines del 2016 mientras se preparaba el documento de reemplazo.

Tras un año de trabajos, el texto se encuentra actualmente en fase 1 de elaboración y durante este mes y  mayo, los encargados tienen previsto la realización de talleres ciudadanos para socializarlo, y entrar en la fase 2. Tras cumplirse la segunda etapa de consultas ciudadanas, se realizará el análisis de las propuestas para proponer su votación y así tener vigente un Pladeco durante el quinquenio 2019-2024.  Si se toma en cuenta que el  anterior plan regía hasta diciembre de 2015, la ciudad hoy está con un Pladeco más que sobrepasado.

Mirada a futuro

El jefe de la Unidad de Estudios y Proyectos de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía de la Universidad de Concepción (UdeC), Ricardo Utz, explica que tanto el PRC como el Pladeco son instrumentos que definen las ideas o imágenes de futuro que se desea alcanzar para una ciudad. Para el experto, las comunas que carecen de los mencionados documentos o donde estos se encuentren desfasados, corren el riesgo de que su crecimiento no sea acorde a las urgencias.

“Si no cuentan con estos instrumentos o no responden a las reales necesidades y aspiraciones de la comunidad, significa que el desarrollo sería azaroso, habría pérdida de recursos públicos al no orientarse hacia objetivos claros y concretos. La ejecución de obras respondería solo a la voluntad de personas y la ciudad podría dañar su patrimonio, su imagen urbana y, en definitiva, su calidad de vida”, indica.

El académico, quien el año 2013 lideró el estudio encargado a la UdeC para determinar la pertinencia de crear la región de Ñuble, opina que el factor tiempo es un elemento de la mayor relevancia en la elaboración de los instrumentos de planificación urbana, por lo que recalca que es de suma importancia su rápida confección.

“La preparación de un PRC puede tardar fácilmente dos años y su aprobación, si se incluyen eventuales correcciones, también es una cuantía de años. Con todo, puede darse el caso paradójico de que, al entrar en vigencia un PRC, este “nazca muerto”, porque la realidad lo superó antes. El factor tiempo debe incluirse en la planificación de la gestión territorial o bien, contar con una capacidad técnica de adelantar visiones de futuro que vayan más allá de los tiempos que normalmente se visualizan para elaborar un PRC”, enfatiza.

Inconvenientes

A juicio del arquitecto chillanejo Claudio González, una de las principales limitaciones del vigente Plan Regulador es que este fue construido considerando a la ciudad como capital de provincia, por lo que, detalla, es imprescindible una actualización del texto tomando como base la nueva realidad geopolítica, y así evitar un crecimiento urbano desarticulado o poco dialogante con los nuevos requerimientos de la naciente cabecera regional.

“Creo que hay que redefinir lo que considera el Plan Regulador ya teniendo presente a Chillán con su nueva categoría de capital de región, lo que significa que se debe repensar la ciudad y más aún entendiéndose que prácticamente el documento entró en vigencia cuando ya está obsoleto”, sostiene.

Por su parte el consejero regional por Ñuble, Arnoldo Jiménez, advierte sobre la importancia de que Chillán cuente con los dos instrumentos de planificación ajustados al escenario de cabecera regional, ya que desde el momento mismo en que comience a funcionar como tal se deberá iniciar la construcción de la Estrategia de Regional de Desarrollo.

“Chillán es una ciudad importante y tiene que ofrecer una plataforma de servicio para toda la región y ser amigable con las otras comunas. Es necesario un Plan Regulador y Pladeco modernos para que la estrategia de desarrollo sea coherente y se proyecte a la realidad de la ciudad”, enfatiza.