Proyecto de ampliación del Santuario estará en mayo

La nueva zona de exclusión podría abarcar desde el límite norte de Trehualemu hasta la punta Santa Rita.

En mayo próximo podría estar listo el proyecto de ampliación del Santuario de la Naturaleza La Lobería, según información entregada por la Oficina de Medio Ambiente de la Municipalidad de Cobquecura.

Con la iniciativa el municipio  costero pretende extender de manera significativa el patrimonio protegido marítimo de Ñuble, pasando de las actuales 250 hectáreas hasta llegar a las casi 1.000, lo que permitiría incrementar el área de preservación y cuidado de la flora y fauna acuática en ese territorio. En rigor, la nueva zona de exclusión abarcaría desde el límite norte de Trehualemu hasta la punta Santa Rita.

César Águila, encargado de la oficina de Medio Ambiente cobquecurana, explicó que actualmente se encuentran trabajando en la recepción de documentos y oficios a favor de la causa, los que permitirían fortalecer el pedido.

“Algunas instituciones, organizaciones, universidades y Organismos No Gubernamentales están generando sus cartas de apoyo que irán junto al proyecto(...); esto requiere tiempo y creo que en dos o tres semanas estaría todo en condiciones óptimas”, opinó.

El funcionario público aclaró que la idea como tal ya se encuentra lista y que solo están a la espera de anexar los textos de apoyo de la sociedad civil para enviar al Ministerio de Medio Ambiente (MMA) una propuesta contundente, gestión que podría tramitarse a fines de mayo próximo.

Preservación

Hace 25 años y siete meses el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) entregó la categoría de Santuario de la Naturaleza a Los Islotes La Lobería e Iglesia de Piedra de Cobquecura.

Junto a la declaratoria nació el Comité de Gestión del nuevo monumento ñublensino, el cual se encarga de que se ejecute lo planteado en el plan de administración del lugar. Durante el proceso de actualización del documento, en el año 2012, se propuso la idea de realizar las gestiones para lograr ampliar la zona de exclusión, idea que después de seis años podría hacerse realidad.

El proyecto tomó mayor relevancia en el último tiempo  luego de que a fines del año 2015 se conoció que inversionistas privados planean instalar una industria acuícola y salmonera en el mar de la Región de Ñuble. 

Las autoridades cobquecuranas y el Comité de Gestión apuestan que con la ampliación del Santuario se liberaría por completo de las iniciativas privadas en desarrollo, las que de manera transversal han sido cuestionadas por las amenazas hacia la fauna, turismo  y actividad económica de los pescadores artesanales.

El ex secretario regional del Ministerio de Medio Ambiente, Richard Vargas, quien formó parte del Comité de Gestión del área natural y apoyó la elaboración de la solicitud de ampliación, aseguró que lo planificado dice relación con la expresión de la comunidad de proteger el área de la instalación de actividades productivas y faenas que pudieran significar afectaciones a la condición turística.

“Hay que destacar que la comunidad de Cobquecura reconoce que su línea estratégica de desarrollo está basado en el turismo y fundamentalmente en los islotes de La Lobería y la Iglesia de Piedra”, precisó la exautoridad.

En esa misma línea, el representante del Comité Pro Defensa de la Flora y Fauna (Codeff), Luciano Pérez, sostuvo que solo después de la declaratoria de Monumento Nacional los residentes se dieron cuenta que era posible un desarrollo sustentable basado en el turismo ambientalmente responsable.

Compromiso

El doctor en Ciencias Ambientales y académico de la Universidad de Concepción, Roberto Urrutia, mencionó que todo proyecto arquitectónico que se pretenda instalar en un monumento como el de Cobquecura, debe ser compatible con el territorio; es decir, no debe ser invasivo y debe respetar las características naturales del sector.

“Se deben dejar zonas de uso intensivo, intermedio y otras de preservación. El ser un Santuario le garantiza su cuidado, pero depende mucho del compromiso de que todas las actividades que se proyecten no lo afecten, ni alteren; ese es el desafío permanente”, explicó.