Conducimos como vivimos

Los accidentes de tránsito en Chile conforman en su conjunto una de las causales de mayor índice en la tasa de mortalidad de la población. Según el observatorio de datos de la Comisión Nacional de Seguridad del Tránsito, fallecen diariamente en promedio de cuatro a cinco personas por accidentes de tránsito. En 2017 murieron 1.675 personas en estos siniestros y de ellos 148 estuvieron asociados al consumo de alcohol.

Las estadísticas también confirman que el índice de siniestralidad vial en el país también aumentó en comparación con 2016. Este indicador aglomera los accidentes en los que haya al menos un lesionado grave escala 3 (patrón que contempla una fractura). Además, también subió el índice de mortalidad vial, un parámetro que se toma sobre la base de los fallecimientos inmediatos y hasta a treinta días del hecho. 

Las muertes que son consecuencia de los siniestros viales aumentaron un 9,2% y las discapacidades asociadas a ellos se incrementaron un 16,6% de 2016 a 2017. Los conductores de 17 a 30 años son los más proclives a causar accidentes con casi la mitad de los siniestros: protagonizan el 43,7% y son, a su vez, las principales víctimas mortales: el 40,9% de los decesos afectan al rango etario de 16 a 30.

Este tipo de accidentes encuentra sus causas en una diversidad de variables. Los expertos afirman que cerca del 90% se produce por fallas humanas del conductor, señalando la imprudencia al conducir como la principal causa de estos sucesos, seguida del exceso de velocidad y de la ingesta de alcohol y de otras drogas. 

A juicio de los entendidos, en Latinoamérica Chile tiene el mejor parque vehicular después de Brasil y cuenta posiblemente con la mejor infraestructura vial, pero nuestros problemas están centrados en el comportamiento de los conductores.

Si bien las campañas se centran en el consumo de alcohol y en los excesos de velocidad, hay que tener en cuenta que los accidentes son multicausales. La gente conduce como vive, y en Chile en general los conductores son irascibles, agresivos y poco condescendientes, por tanto un factor importante a modificar es la conducta, debiendo optimizarse también los exámenes para obtener licencia.

Países como Australia han llevado a cabo potentes iniciativas a nivel de Estado que, como resultado de más de 24 años de trabajo, han logrado reducir a la mitad la tasa de fallecidos en estos incidentes, demostrando que sí se puede cambiar significativamente la cultura vial de la población.

Todos somos responsables en el logro de un avance similar, tomando conciencia que tenemos injerencia en la creación de una cultura de seguridad, lo que no sólo implica cumplir con los factores técnicos o regulatorios y seguir programas que gestionen los riesgos viales, sino también considerar los factores humanos. Esto incluye iniciar conversaciones al interior de las familias, grupos de amigos, establecimientos educacionales y lugares de trabajo.