Destacan la labor social del notario Francisco Yaber

Su misa será este miércoles a las 15 horas en la Catedral de Chillán.

Sus colegas y amigos fueron, tal vez, los primeros en enterarse del fallecimiento del notario Francisco Yaber Lozano.

El abogado, quien arrancó su carrera en diversas ciudades del norte de Chile, murió a las 01.23 horas de hoy, víctima de un infarto cardiaco y su esposa, Paula Cáceres, dio aviso a sus cercanos pocos minutos después.

La noticia impactó a todos quienes le conocían, puesto que destacaban su juventud y actividad. “Él había ido al médico en Santiago, pero por otras razones, por un problema en una pierna, pero nada del corazón. Sí estaba afectado por la diabetes, pero no necesariamente hay relación en eso, por eso estamos todos realmente consternados, de hecho aún es difícil de creer”, dijo José Miguel Eltit, padrino de uno de los hijos de Francisco Yaber.

La familia del notario comenzó a recibir numerosas visitas durante toda la tarde, en especial después de las 18 horas, en la capilla de la parroquia San Vicente, en donde se ha estado velando su cuerpo. 

La misa en su memoria se realizará en la parroquia antes mencionada este miércoles a las 15.00 horas, y luego el funeral será en el Cementerio Parque Las Flores.

Yaber deja 5 hijos. Dos hijas de su primer matrimonio, de 22 y 19 años, avecindadas en Santiago. Del segundo matrimonio deja tres niños, Nayib, de 10; Francisco Javier, de 7; y Joaquín, de 4.

“La gente lo quería mucho porque siempre fue una persona que irradiaba amabilidad, muy afable y amistoso. Tenía un carácter muy especial y acogedor con quienes eran sus amigos y quienes no lo eran, también. Era alguien muy especial”, comentó José Miguel Eltit.

Su llegada a Chillán
Francisco Yaber Lozano se tituló de abogado en enero de 1994 y como particular ejerció en diversas ciudades, principalmente en Santiago, Iquique y Calama.

Sus primeras aproximaciones como notario las hizo junto a su padre, Sergio Yaber quien fuera notario en Iquique.

“Con don Sergio, a quien conocí en Iquique, acuñamos una maravillosa amistad, muy fraternal y me enseñó muchas cosas y a través de él conocí a Francisco”, recordó el notario Juan Armando Bustos.

El notario simbolizó el espíritu afable y cordial de los Yaber confidenciando que “don Sergio escribió un libro de chistes, de chistes blancos nada de groserías. Un libro muy entretenido del que tengo un par de ejemplares y eso demuestra un poco el espíritu que tenía y que también le heredó a Pancho, con quien tuve la oportunidad de compartir muchas veces”.

En 2009, comenzó su propia carrera como notario en la isla Juan Fernández, pero tras el tsunami de 2010, “se le destruyó completamente y se vino a Chillán aprovechando el cupo que había dejado el colega Condezza”, finalizó Bustos.

Una vez en la ciudad de inmediato comenzó a participar de diversas actividades sociales.

Fue secretario del Círculo de Amigos de Carabineros, y comenzó a ser parte de todas las iniciativas para poder consolidar a la comunidad palestina en la ciudad.

Sin embargo, y con cierto bajo perfil, solía juntar recursos con algunos de sus amigos para comprar regalos a los niños de los hogares de menores de Chillán.
Ejemplo de lo anterior, fue la entrega de bicicletas que hizo en la Villa Jesús Niño, la Navidad pasada.

“Él era una persona especial, tenía un carácter muy afable, era generoso y buen amigo. Lo digo porque lo conocí de cerca, viajamos varias veces fuera de Chile, junto con sus hijos y los míos a ver los partidos de la Selección. Lo lamento mucho, realmente, perdimos a una persona extraordinaria, un vacío difícil de llenar”, comentó el notario Joaquín Tejos.