En abril parten fiscalizaciones por ruidos molestos en Chillán

Las denuncias se pueden hacer en Carabineros y en el Juzgado de Policía Local.

En diciembre de 2017 el municipio chillanejo había anunciado la adquisición de un equipo para medir la intensidad de emisión de sonidos de forma que se pueda contar con elementos técnicos que permitirán fiscalizar y controlar una de las incivilidades que más ha aumentado en la comuna en los últimos años: Los ruidos molestos.

Y el equipo fue presentado públicamente en la mañana de hoy, ocasión en que el alcalde Sergio Zarzar dijo que “ahora habrá mayor tranquilidad para los vecinos” a la vez que explicó que tras una marcha blanca, el equipo comenzará a ser utilizado en las fiscalizaciones de locales comerciales y sectores residenciales a partir del mes de abril.

Se trata de un sonómetro, que mide los decibeles de los sonidos: un anenómetro, que mide la intensidad y dirección del viento (factor que distorsiona la identificación de la fuente de sonido) y un GPS para establecer y documentar con precisión ante un tribunal el lugar de donde se emitía el ruido.

El equipo costó $5 millones en total, obtenidos luego que  el municipio chillanejo suscribiera un convenio de colaboración con la Superintendencia de Medio Ambiente.

Respecto a las fiscalizaciones, Renán Cabezas, encargado de la Oficina Municipal de Seguridad, insistió en que gracias a la precisión de los equipos, “será una fiscalización objetiva y que está regida por manuales de procedimientos y protocolos de uso”.

Al tercer reclamo

Las denuncias por ruidos molestos aumentaron un 308% en diez años por lo que para los chillanejos su control se ha presentado como una de las principales demandas.

Las estadísticas de carabineros de la Segunda Comisaría de Chillán, aseguran que  en 2007 hubo 97 quejas formales, pero  el año pasado fueron 187.

“Al acumular un local tres reclamos, se procederá a ir a terreno y tomar la respectiva medición. Luego con los antecedentes recopilados serán enviados a la Superintendencia de Medio Ambiente en donde aplicarán las sanciones correspondientes”, indicó Renán Cabezas.

Las multas van desde los 48 a los 170 mil pesos.

Los ruidos permitidos desde las 8 de la mañana a las 21 horas  llegan a los 55 decibeles, mientras que  desde las 21 a las 7 horas es de aproximadamente 45 decibeles, que equivale al ruido de una calle con poco tráfico. 

Para hacerse una idea, una conversación normal tiene en promedio 60 decibeles, una aspiradora produce 70 decibeles; una motocicleta entre 100 y 110 y una discoteca 120 decibeles.

De todas formas, el decreto que está sujeto a la ley medioambiental no se aplica para algunos casos como el ruido vehicular, el tráfico aéreo, la actividad propia del uso de viviendas y edificaciones habitacionales, tales como voces, circulación y reunión de personas, mascotas, electrodomésticos, arreglos, reparaciones domésticas y similares realizadas en este tipo de viviendas.

Tampoco a la circulación vehicular y peatonal, eventos, actos, manifestaciones, propaganda, ferias libres, comercio ambulante, u otros similares, incluyendo a la activación de alarmas domiciliarias o vehiculares.

Para evitar ser sancionados, se puede incluso descargar aplicaciones gratuitas para celulares, específicamente sonómetros y medir desde el exterior del local o de la casa el nivel de ruido que se está haciendo y procurar no superar la normativa.

“El año pasado hubo cuatro cierres de local, por diferentes razones, pero todos ellos tenían varias multas por ruidos molestos. Finalmente, de los cuatro que se cerraron, uno fue por esta causa, el Matahari, ya que ellos solían hacer conciertos en el patio”, repasó Renán Cabezas.

Multas e infractores

“Por lo general son personas jóvenes, muchos de ellos estudiantes que hacen fiestas los fines de semana, pero también hay muchos adultos que no solo hacen fiestas, asados o karaoke un viernes o un sábado, sino cualquier día de la semana y hasta las 2 ó 3 de la mañana”, apunta Ignacio Marín, juez del Juzgado de Policía Local.

El juez advierte que las multas van de 1 a 2 UTM y que “basta con que carabineros haga de ministro de fe para que se les aplique una sanción”, a la vez que comenta que “hemos encontrado muchos casos de personas reincidentes y a ellos se les va aumentando la multa”.

El municipio trabaja la idea de hacer un mapa de sonificación en la comuna en la que se establecerá los máximos permitidos de decibeles y los horarios admisibles.

Estas fiscalizaciones, explican, no necesariamente estarán destinadas a ruidos en el trabajo, porque la regulación del bienestar de los trabajadores expuestos a altos niveles de ruido, debe estar regulado por la Inspección del Trabajo, “de todas formas no estamos cerrados a colaborarles si nos solicitan la ayuda”, cerró Cabezas.