Municipio alista plan de seguridad en el mercado

Desde que se acuñó dentro del lenguaje sociopolítico nacional el concepto francés de “incivilidad”, para las autoridades ha sido mucho más fácil poder identificar y exponer los problemas cotidianos que favorecen la delincuencia.

Estas “incivilidades” no son sino esa sempiterna de actividades no delictuales pero ilícitas que, en el caso del mercado de Chillán, se cristaliza con un desatado comercio ambulante, cuya resultante es la presencia de delincuentes, una alta sensación de inseguridad por parte de clientes y locatarios, además de una persistente resistencia y agresividad hacia los inspectores municipales.

En cifras, en estos primeros dos meses y 11 días del 2018 se han denunciado cerca de 50 delitos solo en el mercado tradicional, corazón turístico de la comuna.
Y es aquí donde contrasta la estadística policial con la opinión de los locatarios. 

Carabineros certifica en base a la cantidad de denuncios recibidos y de detenidos en esa manzana, que “los delitos han bajado un 10% respecto al año anterior y en el mes de febrero, tuvimos un 17% menos que en febrero del 2017”, según el prefecto de Carabineros, coronel Erick Flores.

Pero para Carlos Malverde, dueño del local Oba Oba y secretario de la Asociación Gremial de locatarios de la Plaza Sargento Aldea, “la delincuencia ha aumentado, está más descarada además, hay mucho lanzazo y robos con intimidación, otros viven sacando cosas de los locales y lamentamos que se haya retirado a la comisión civil de Carabineros, que junto con los patrulleros con perros era lo más efectivo”.

Malverde, quien acusa haber sido víctima de robos frustrados a su local en las noches, afirma que “acá en las noches queda un solo sereno y eso es muy poco, y en el día, los inspectores municipales no pueden con el comercio ambulante”.

El plan municipal
La respuesta alcaldicia ha sido la instalación de cámaras de televigilancia de alta resolución instaladas conformes a los criterios preventivos de Carabineros, intervención en infraestructura, que se traduce a la techumbre y remodelación del costado de Arturo Prat que tuvo un costo de $350 millones.

Esto será potenciado con la próxima adquisición de patrullas de inspección municipal, la que dispondrá de al menos un vehículo para el cuadrante uno, Carabineros anunció que se volverá a enviar a personal SIP a patrullar el sector y, la semana pasada el alcalde Sergio Zarzar firmó un convenio con el subsecretario de Prevención del Delito, Óscar Carrasco, que le significará la obtención de $65 millones como parte del Proyecto de Intervención de Cascos Históricos y Barrios Cívicos, que desde el 2014 promueve el Gobierno.

Si bien el proyecto se plantea como soluciones para evitar delitos e incivilidades dentro de las cuatro avenidas, el alcalde fue claro al adelantar que “por lo que se ha estudiado y conversado con Carabineros y con los locatarios del centro, creemos que lo mejor es seguir fortaleciendo la seguridad en el mercado por lo que el destino más seguro para estos recursos sea la adquisición de cámaras de televigilancia de alta calidad, ya que no solo deben permitir un monitoreo por parte de Carabineros, sino como medio de prueba para el Ministerio Público”.

Atendiendo que de esos $65 millones, 15 deberán invertirse en los aspectos técnicos de la implementación, los otros 50 podrán ser utilizados en adquisiciones, lo que a juicio de la primera autoridad comunal “significará poder comprar unas cinco o seis cámaras más para ser instaladas en el mercado”.

Pero sin dudas, uno de los cambios que podrían marcar un antes y un después en la dinámica comercial y social del mercado es lo que se espera hacer con los comerciantes ambulantes.

“Cuando se inicie la remodelación de Isabel Riquelme, todos los ambulantes de ese sector serán trasladados a 5 de Abril, la idea es conversar con ellos para que permanezcan allí una vez que vean que las personas siguen comprándoles como siempre y pierdan el miedo a una eventual baja de flujo”, explican en el municipio.

De concretarse se reducirá el comercio ambulante de la mayor parte del centro “lo que sin duda reducirá drásticamente la delincuencia”, augura el coronel Flores.

Sentido de identidad
Los delitos más comunes en ese sector son los hurtos, con un 72,2%, según el diagnóstico de seguridad hecho por el municipio.

Le siguen los robos por sorpresa, con un 10,3%, las lesiones leves (4,7%) y los robos en lugar no habitado (3,8%).

En cuanto a las incivilidades, el comercio ambulante sin permiso ocupa el 37,3% de las denuncias. Le siguen los daños (16,1%), el abandono de especies en la vía pública (13,4%) y el consumo de alcohol en la vía pública (9,8%).

A juicio de Óscar Carrasco, una manera de reducir estas incivilidades es aumentando el “sentido de identidad entre los vecinos y locatarios con este casco histórico, lo que se puede lograr con proyectos específicos que apuntan a la percepción de inseguridad y temor, recuperando el tejido social mediante proyectos sicocomunitarios en lo que los propios vecinos tienen mucho que aportar”.