Editorial|Nuevas autoridades

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Mauricio Ulloa

Circunstancias novedosas en nuestra vida pública, como es la creación de la Región de Ñuble y su necesaria burocracia estatal, le han dado a la designación de las próximas autoridades un singular interés, que se ha ido alimentando por el secretismo de las negociaciones y la ansiedad que esta atmósfera causa en los partidos que la integran. 

La semana pasada, la mayor interrogante para la futura región, el delegado presidencial que tiene como primera misión instalar la institucionalidad, fue despejada con la nominación del ingeniero Martín Arrau, independiente cercano a la UDI. Pero faltaba el segundo cargo de confianza directa del Presidente, la Gobernación de la Provincia de Ñuble, que recayó en la administradora pública Paola Becker, una de las principales figuras que RN tiene en la zona. 

Becker fue el brazo derecho del alcalde Zarzar en sus dos primeros períodos -tanto a nivel  electoral como en la gestión del municipio- y pese a ser una profesional joven, tiene bastante experiencia política y es respetada por personeros de todos los partidos, así como por dirigentes sociales, principalmente de Chillán.

La mayoría de las personas que ha trabajado con ella, así como quienes estuvieron en la trinchera opuesta, le reconocen agudeza y muñeca política, pero también capacidad para buscar el diálogo y disposición a escuchar. Su figura, como también la de Arrau, encarnan lo que intenta transmitir Piñera, en el sentido de renovar a la derecha con el ascenso a primera línea de una nueva generación de líderes, el compromiso con el programa de Gobierno y la proyección política de su coalición más allá de 2022.

Sus designaciones también confirman la primacía del equilibrio político entre la UDI y RN y que la lógica de la repartición o cuoteo a partir de la representación parlamentaria sigue siendo decisiva.  

Lo anterior, sin embargo, se da en un contexto inédito, pues las dos máximas autoridades que tendrá Ñuble durarán seis meses en sus cargos, hasta que concluya el proceso de instalación de la nueva región, de modo que se ha asentado la idea de que Arrau y Becker tendrán una soterrada pugna de cara a las nominaciones que tendrá que hacer el Presidente Piñera, el 5 de septiembre de este año. 

Lo cierto es que cuesta creer que tanto la UDI como RN actúen con la torpeza de incentivar una competencia entre ambos, considerando todo lo importante que está en juego para la naciente región. De hecho, lo advirtió en su momento el senador Víctor Pérez, al plantear la conveniencia de que ambas autoridades se fusionaran, idea que finalmente no prosperó. 

Lo que sí debe estar claro para todos los actores del tablero político local son los roles y límites de cada uno. El delegado presidencial tiene por misión sentar las bases de la institucionalidad pública de la nueva región y la gobernadora, la coordinación de algunos servicios públicos como Extranjería y Seguridad Pública. En ambos casos, aunque por diferentes motivos, es también esperable una intensa vinculación con las 21 comunas y sus autoridades y un trabajo en terreno, dialogante e inclusivo.

En definitiva, de la comprensión de estos roles dependerá el clima político interno que tendrá el futuro delegado y la gobernadora y que esperamos sea favorable no solo porque de ello depende que se cumplan los objetivos del nuevo Gobierno, sino también el aporte que se espera hagan ambos al cambio político-administrativo más trascendente que ha tenido Ñuble en el último siglo.