El creciente éxodo que tiene en jaque a la ruralidad ñublensina

“Quiero ir a Chillán a buscar haitianos para la vendimia, acá no queda gente” Héctor Ortiz, viñatero Guarilihue

Se necesitan solo cuatro colores para pintar un paisaje del sector de Denecán, a 8 kilómetros de Trehuaco. El celeste, para el cielo; el verde para los árboles en el horizonte; amarillo para el pastizal que se mezcla con la tierra donde se estrella violentamente el sol.

Y por último, el gris, para no olvidar al último integrante del panorama: el pavimento y los postes de luz.

Mezclando los colores se puede improvisar los tonos para las casas que se esconden tímidas tras los arbustos y cercos de madera. Ni pensar en colores para agregar personas al dibujo. Ya casi no quedan.

Prueba de ello es que la escuelita de madera que resalta en medio de un amplio patio de tierra y que remata en un conjunto de baños y que alguna vez fue el aula de casi 100 niños, hoy solo cuenta con una matrícula de cuatro alumnos de entre 7 y 12 años.

Y, pobre, la única niña del cuarteto generalmente no tiene con quién jugar y le costó una pena entera adaptarse. Con ellos una sola profesora con fama de “muy buena profe” y quien guarda las llaves de las tres salas de clases.

“Mi esposo estudió acá, mis hijos también, pero ellos se fueron, buscaron trabajo para otras partes porque por acá no había”, dice la presidenta de la Junta de Vecinos de Denecán, Justina Riffo.

La dirigente nos lleva luego a la posta. La pulcritud del lugar, una paramédico, un niño jugando y un televisor prendido eran el único certificado de que el lugar no estaba abandonado.

Alguna vez Denecán tuvo cientos de vecinos, cientos de niños, juventud y actividades varias. Hoy “no hay más de 30 menores de edad, las personas de entre 18 y 25 años prácticamente no existen y se hará un evento cada tres meses en el gimnasio”, comenta Justina.

El director de la Dirección de Desarrollo Comunitario de Trehuaco, es Eduardo Valenzuela.

“Esta es la tierra de Lautaro”, dice con orgullo. Entrando ya en la entrevista admite que “en efecto el problema del despoblamiento de los villorios, localidades y pequeños sectores rurales que rodean a la comuna madre, es algo que se repite en casi todas las comunas rurales de Ñuble y las razones son siempre las mismas”, dice.

Luego enumera a la falta de oportunidades laborales, el escaso apoyo y políticas públicas para el fomento del turismo rural y los cada vez más altos costos de la agricultura familiar.

Tras desmenuzar cada uno de los factores anteriores, llega a una cuarta condición, “las personas más jóvenes se aburren acá. Luego van a Chillán, Concepción o Santiago y no se quieren volver”, dice.

Compraron, tras convencer a los consejeros regionales, un par de tractores para ayudar a los vecinos en sus arados; implementaron en los liceos las carreras técnicas de Mecánica Industrial, Mecánica Automotriz y Administración de Empresas, considerando que  esas carreras tenían las competencias que la zona requiere.

“Pero luego de egresados, muchos alumnos se van a trabajar a otros lados”, se lamenta.

Estos poblados ya están habitados casi solo por adultos mayores o gente más joven que contaba con medios de subsistencia.

Pero ya se cerraron escuelas en varias localidades por falta de niños, dejando atrás ese incipiente esplendor que había en la zona cuando el río Itata era navegable y Coelemu, “el granero de Chile”, recuerda.

A juicio de Valenzuela, “Chile no destina recursos a lo rural porque hay pocas personas, quieren que todos funcionemos como ciudades, quieren que hagamos que todas esas personas vivan juntas, pero eso si bien es práctico, trae pobreza, delincuencia y hace que se pierda lo tradicional, lo cultural y la alimentación saludable, que son precisamente las bases de la esperanza que significa el turismo rural”.

En Trehuaco hay una población estimada en 5 mil personas, de ellas el 70% vive en el sector rural.

Emprendedores y haitianos
Enrique Rivas, concejal de Coelemu, asegura que el fenómeno de la migración rural se comenzó a hacer evidente a fines de los 90, pero con un mayor énfasis en los últimos años, “y es porque acá las oportunidades están bastante acotadas, Coelemu tiene 17 mil habitantes y las vacantes de trabajo son siempre las mismas, en términos municipales, los de la vía PMU (Programa Mejoramiento Urbano) y están todos copados, luego cuando se acaban estos empleos y se abren otros, son las mismas personas quienes logran conseguirlos”.

Rivas admite que es poco lo que puede hacer el municipio al respecto. Además los proyectos PMU no necesariamente se renuevan en forma constante.

“Por lo tanto hay meses en que la gente no tiene trabajo y se van a la ciudad. A los municipios no les queda más que seguir postulando a proyectos y hacer harto muñequeo para que los recursos queden en la comuna, pero eso no siempre resulta”, comentó el edil.

Pero no solo quienes buscan trabajo están complicados en el mundo rural. En plena época de la vendimia ya hay pequeños productores que no encuentran temporeros debido a la ausencia de juventud.

Héctor Ortiz Rojas, de Guarilihue, nos identifica como periodistas y pregunta si somos de Chillán.

Tras la afirmación, nos consulta si “¿es verdad que allá anda harto haitiano buscando pega?”.

Obviamente, su intención es conseguir apoyo laboral en estos extranjeros, que por lo que le han hecho saber “son trabajadores y honrados”, lo que para este viñatero es currículum de sobra.

Planea venir a la Gobernación a preguntar, “porque varios viñateros lo han estado haciendo así, ya que acá ya no quedan cabros jóvenes, se están yendo todos y es raro porque uno ve más y más casas en Guarilihue, pero son puros pensionados y jubilados que se vienen a vivir acá”.

Mientras Ortiz piensa cómo conseguir una casa para que se hospeden y que alguien les explique que es solo un trabajo de temporada, otros lugareños apuestan por emprendimientos para crear nuevas fuentes laborales y polos de atractivo turístico para reactivar la economía de la comuna.

Un ejemplo es Consuelo Pérez quien creó Villa Taly, cuyo slogan es “Comida Chilena, Vino y Tinajas” y que partió como concepto de restorán, pero que se ha desarrollado dentro del enoturismo aprovechando la ventaja de conducir villas cabezal que son exclusivas.

“Yo abandoné mi trabajo como ejecutiva del BCI en Concepción para emprender en esto. Me ha ido bien, teníamos las parras y el Sabe Hacer y luego formamos el Comité de Desarrollo de Guarilihue con la familia que trabaja los huevos azules, con los invernaderos  y todo lo que pueda formar parte de los módulos turísticos, pero nos tuvimos que capacitar con entidades como Corfo o Sernatur”, relata.

Consuelo destaca que con el paso del tiempo ya ha podido dar trabajos temporales a los vecinos de esa localidad y que ya hay otras viñas grandes que le están dando un prestigio a  Guarilihue.

Cinco escuelas cerradas
En Coihueco, lamentan el cierre de cinco escuelas por falta de matrícula.

El jefe de la Dirección de Educación Municipal (Daem), Rafael Contreras, dice que “hay sectores que desaparecieron. Por ejemplo los que fueron absorbidos por las forestales, como Las Veguillas y otros que ya están casi sin gente”.

Para el municipio no es una solución que todas esas personas se instalen en Coihueco a esperar oportunidades, “porque se generan cordones de pobreza difíciles de solucionar”, asegura.

Aún hay escuelas ubicadas a 40 kilómetros de Coihueco, hacia la cordillera y que tienen dos alumnos, cuando alguna vez fueron 40.

“Por ejemplo, en Los Queñes, a 34 kilómetros de Coihueco hay 2 alumnos. Por cada uno el Estado nos entrega 80 mil pesos, pero el sueldo del profesor, la mantención del lugar y todos los gastos asociados nos significan un desembolso de $1.800.000. Entenderá usted que así las cosas no son fáciles”.

Descentralizar los recursos será el gran desafío para la nueva Región de Ñuble

Conforme a las estadísticas del INE, son seis las comunas de Ñuble que bajaron su población entre el 2002 y el 2017.

Estas son Cobquecura, Ñiquén, El Carmen, Ninhue, Pemuco y Portezuelo.

Mientras que otras, Coelemu y San Ignacio, han mantenido la misma población que se contabilizaba hace 15 años ya que registra un 0% de crecimiento anual.

Por el contrario, Chillán Viejo, con una tasa del 2.3% de crecimiento  anual es la que más ha aumentado, seguida por San Nicolás, con 1.2%; San Fabián con un 1.1% y Chillán junto a Coihueco, con un 0.9% anual.

El gobernador de Ñuble, (subrogante), Iván Moscoso recuerda que la migración campo ciudad tiene una continuidad desde la segunda época del siglo XX, por lo que “no es de extrañarse que esto se agrave con la centralización de los espacios urbanos, por lo que estos desarrollos en las ciudades hace que las personas de sectores rurales busquen consolidarse en los espacios urbanos”.

Moscoso planteó que uno de los desafíos de Ñuble Región será “generar una descentralización que les permita a las personas contar con las mismas condiciones y accesos a beneficios independiente del sector en donde vivan, es decir, salud, educación, entretención y a las comuniciones debe ser una prioridad de esta nueva administración”.