Posible restricción vehicular es rechazada por micros y colectivos

La restricción vehicular tiene como objetivo reducir la cantidad de vehículos en las calles sobre todo en horas peak. En una ciudad con más de 45.000 vehículos los colectivos llegan a los 1.200.

El municipio chillanejo, frente a la creciente congestión automotriz y la limitada red vial de la ciudad, está pensando en la posibilidad de establecer una restricción vehicular cuyas características no están claras.

Fue el alcalde Sergio Zarzar quien hoy defendió una iniciativa de aquel tipo, que al menos en lo que respecta al transporte colectivo mayor y menor no cuenta de ninguna manera con el apoyo de sus dirigentes.

La autoridad edilicia fue enfática al declarar que es una posibilidad “que se ha conversado. Cualquier medida que se tome le va a gustar a algunos y la van a rechazar otros” dejando ver que la están observando seriamente.

Zarzar incluso agregó que si fuera establecida alguna restricción por dígitos en la ciudad, los perjudicados podrían ser los particulares que utilizan sus móviles para transportar pocas personas.

El jefe comunal sostuvo que la limitación al tránsito vehicular en una ciudad como Chillán, que presenta una alta congestión, debiera ser consensuada con la comunidad.

Para el municipio, el problema de la ciudad debiera resolverse de manera sistémica generando más avenidas y nuevas arterias que faciliten el traslado de los automovilistas y el transporte colectivo.

Adicionalmente, desde el Ministerio de Transportes trabajan en modernizar, sobre todo a los taxibuses con el fin de que sean más eficientes en el traslado de pasajeros y evitar que las personas usen sus propios automóviles para llegar al centro, que concentra los destinos en la urbe.

Gremios en contra 
Aunque el tema fue planteado por Zarzar en términos generales, desde el gremio de los colectiveros, el presidente de la Asociación de Colectivos de Ñuble, Juan Campos, enfatizó que el tema ya había sido analizado en el pasado siendo descartado.

El dirigente remarca que el gremio tiene una rentabiliad muy acotada y sacar de circulación a determinadas máquinas generaría problemas en los bolsillos de los conductores y pocos efectos en el problema que se pretende remediar.

Agregó que cualquier medida orientada a disminuir la cantidad de móviles en las calles debe pasar necesariamente por una restricción a los particulares que son ampliamente mayoritarios en la ciudad.

Raúl San Martín quien preside el Consejo Superior del Transporte Colectivo, detalló que en una ciudad donde se registran más de 40.000 máquinas los colectivos no suman más de 1.200.

El dirigente, expresó que los particulares deberían tener restricción de acceso a determinadas vías del centro de la ciudad con el fin de permitir que el transporte colectivo cumpla a cabalidad su “función social”.

El dirigente del Consejo Superior de Transporte Colectivo, lamentó que en el pasado se haya pretendido focalizar la restricción vehicular al transporte colectivo dejando de lado a los particulares de cualquier tipo de control.

Agrega que en general las medidas que se han analizado parecen tener como objetivo limitar a los colectiveros y favorecer a los taxibuses.

Desde el sector de taxibuses, Humberto Llanos, remarca que una eventual restricción por dígitos no debiera afectar a las micros que circulan en la ciudad, las que no superan las 330 máquinas, pero que son capaces de transportar a decenas de personas a diferencia de lo que ocurre con otros medios de transporte.

Llanos recalca que en la medida que el gremio que dirige sea potenciado y modernizado ello redundará en una mayor cantidad de usuarios y el retiro de circulación de automóviles particulares que congestionan la ciudad.