¿Delegado intendente?

El Presidente electo Sebastián Piñera nombró ayer al ingeniero y dirigente agrícola, Martín Arrau García-Huidobro, como delegado presidencial para Ñuble, quien será el encargado de llevar adelante la etapa final del proceso de instalación de la nueva región. Un tema no menor para una zona que tiene cifradas grandes esperanzas en el cambio político-administrativo que se concretará el 6 de septiembre.

Es una buena elección. Así lo manifestaron los líderes políticos locales, tanto del oficialismo como de la oposición. Arrau es un profesional de Ñuble, concita respeto por su capacidad técnica y por el liderazgo que ha tenido representando a los regantes del Ñuble en dos iniciativas clave: la construcción del embalse La Punilla y la discusión de la reforma al Código de Aguas.

Pero al futuro delegado le podría pesar su falta de experiencia política, aspecto mencionado por parlamentarios de la zona, pese a que se desempeñó en el sector público durante la primera administración de Piñera y desde sus cargos gremiales ha logrado conectar con éxito con los códigos de la política: su nombramiento lo confirma.

Hay que recordar que su nombre fue propuesto por un partido político, la UDI, colectividad en la que no milita, pero se reconoce cercano; y cuenta con el respaldo de sus parlamentarios.

La falta de experiencia política a la que algunos aluden, vale decir, el no haber sido candidato en alguna elección popular, el no militar en un partido, el ser un “erudito”, no necesariamente significa que no tenga “muñeca política” y una piel a prueba de fuego amigo. Eso se verá.

De hecho, la pregunta que ronda hoy es si Arrau se transformará en el primer intendente de Ñuble en septiembre y eventualmente, en candidato a gobernador regional en 2020. Piñera lo presentó ayer como un intendente más, lo que fue interpretado como un reconocimiento al estatus de nueva región, pero también como un guiño al dirigente.

El senador Pérez dijo que espera que Arrau sea designado intendente, para asegurar la continuidad del proceso, algo que tendrá que evaluarse, no solo a partir del resultado de su trabajo en la delegación, sino porque el cargo de intendente es un valioso trampolín para competir en la elección de gobernador regional, y es lógico que la coalición quiera apostar por un nombre competitivo, así como también es legítimo que RN quiera poner a uno de los suyos en esa carrera.

Por ello, otra interrogante es el nombre del futuro gobernador de Ñuble, cuyo periodo expirará en septiembre y quien lo asuma podría continuar su labor como intendente, y en consecuencia, ser otra carta para la elección de 2020. Algunos sostienen que Arrau podría tener ambos roles, pero hay quienes plantean que se trata de funciones muy distintas.

De cualquier forma, el cálculo político electoral es algo que no le quita el sueño a Arrau, quien ha demostrado su capacidad de gestión, de dialogar y llegar a acuerdos y tiene una visión moderna de los desafíos de la nueva región. Por lo anterior y por el bien de Ñuble, es de esperar que las figuras políticas locales le permitan desempeñar su labor de manera eficiente, principalmente las de Chile Vamos, y así no deba consumir sus energías en salvar errores no forzados, como las disputas internas de política pequeña en la Nueva Mayoría que tantos dolores de cabeza le generaron a la actual delegada, Lorena Vera.