Editorial | Nuestro compromiso

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Victor Orellana

Restan dos años para que LA DISCUSIÓN cumpla un siglo y medio de existencia. Tal circunstancia nos convoca a observar el largo camino recorrido por la misión periodística de informar con integridad y opinar según una doctrina que se extiende desde 1870 y que esperamos prolongar, tanto desde el papel como mediante las nuevas tecnologías, siempre con la responsabilidad heredada por nuestros fundadores de dotar a Ñuble de un diario que sea, por sobre todo, confiable. 

Desde sus albores LA DISCUSIÓN asumió la fisonomía de una publicación de interés general, abierta a todas las expresiones del conocimiento y la acción política. De hecho hoy, al igual que hace 148 años nos definimos -y somos- un diario independiente, de los pocos que van quedando en el país, y que se reserva el juicio crítico frente a las administraciones de cualquier signo político.

Al pasar somera revista a los sucesivos contextos que atravesó, podemos constatar que LA DISCUSIÓN ha sido una fuerza incentivadora de ambiciosos proyectos, como fue en su momento la reconstrucción post terremoto de 1939, la modernización de la agricultura y recientemente aquel que convirtió a Ñuble en una región, sin duda la iniciativa más trascendente y potencialmente transformadora de los últimos 100 años.

De hecho ayer, cuando cumplimos 148 años de vida, compartimos con nuestros lectores una edición especial que contiene igual número de propuestas para la nueva Región. Pensar un porvenir mejor para Ñuble y su gente fue la invitación que hicimos y que esperamos sea internalizada por quienes tienen el poder y la responsabilidad de planificar nuestro futuro.  Nuestro compromiso -hoy lo reafirmamos- es estar siempre vigilantes a que este proceso no sea coaptado por intereses políticos y agendas particulares.  

Somos una de las pocas instituciones del país que ha atravesado con orgullo tres siglos. En esta ruta hemos experimentado transformaciones de todo orden, pero lo que jamás ha cambiado ha sido nuestra identidad, y por lo tanto, un comportamiento previsible por encima de intereses políticos y económicos mutantes. Es ése uno de nuestros mayores orgullos.

Hoy también podemos señalar, con orgullo, que aun en medio de un proceso de cambios tecnológicos que ha provocado una situación de crisis en la industria de la prensa tradicional, nuestra circulación en papel se mantiene prácticamente invariable, al mismo tiempo que se ha producido un crecimiento exponencial de la edición digital, cada día visitada por un promedio de 20 mil personas, como también el alcance de nuestros contenidos en las redes sociales. Setenta y cinco mil seguidores en Facebook y 33 mil en Twitter dan cuenta de esa enorme vitalidad.  

Somos un medio de comunicación perteneciente a la Universidad de Concepción y ello conlleva el deber de siempre aspirar a ser mejores, de ser un instrumento de información veraz y oportuna, capaz también de interpretar las problemáticas locales e identificar sus posibles soluciones. 

No pretendemos ser ni un juez con la superioridad moral para escribir sentencias ni tampoco un candidato que mide las palabras para congraciarse con el público. Simplemente aspiramos a no vacilar en denunciar lo que está mal y destacar lo que está bien. Con ese ánimo, y reconfortados por el aliento que nuestros lectores y avisadores nos entregan, proseguimos nuestro largo camino con renovada esperanza.