Longanizas locales bajan a 4 gramos la grasa

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Victor Orellana

En la fábrica de cecinas San Martín se realizó el cierre de un proyecto cuyo objetivo fue que los productores locales de cecinas elaboren productos tradicionales sin sellos.

Son 10 las empresas suscritas en un acuerdo con la Universidad de Santiago de Chile (Usach). Con financiamiento de distintas entidades gubernamentales desarrollaron la iniciativa mediante la cual disminuyeron en un 8% la materia grasa y en al menos un 25% el sodio presente en longanizas y arrollados.

Héctor San Martín, dueño de la fábrica San Martín, considera positiva la iniciativa y se mostró  conforme con los resultados del proyecto que tuvo más de un año de trabajo.

“Se hacen pruebas para que, bajando el sodio y la grasa, la gente pueda percibir el sabor típico de la longaniza y no un sabor insípido. Llevamos un año y tanto ya en esto. Primero fueron las reuniones para organizarse, tomaron muestra de cada fabrica que está participando. La idea es estandarizarnos en lo que es sal y la grasa , pero conservando cada empresa su fórmula y sabor”, dice San Martín.

Entre los elementos añadidos para que los productos sean más saludables destaca la fibra de bambú y el uso de la carne de soya, los que buscarán reemplazar aquellos elementos dañinos.

Para Omaira Aguilera, analista físico químico de la Universidad de Santiago, la elaboración de alimentos carentes de sellos es algo que está en alza entre los productores chilenos y dice que, como proyecto de la universidad, se quiere colaborar con los artesanos de la región para conseguir una mejor salud para el país, destacando la importancia de elaborar productos saludables.

“Es necesario elaborar productos así, sobre todo en una sociedad en la cual alimentariamente los productos están muy procesados. Estos productos son muy ricos, pero muy altos en sodio, y eso tiene un impacto directo en la salud,  por lo tanto es necesario crear conciencia para que la gente pueda obtener productos que estén ya reducidos, más aún cuando son productos artesanales”, precisa.

Omaira agrega la importancia de que los artesanos puedan ingresar al mercado y estén innovando, al igual que ocurre en otros sectores de la industria alimentaria.

“Decidimos buscar a los artesanos para que ellos puedan acceder al mercado y ofrezcan una gama de productos bajos en sodio, más sanos. En general, estos productos se están ofreciendo en el mercado, hay un boom emergente, en el cual todo es lo más natural posible y eso es lo que se debe conseguir con estos productos”, explica Omaira. 

Diferenciación
El doctor José Luis Palacios, director del Centro de Estudios en Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Santiago, destaca a la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático por su aporte en el proyecto y espera  contar con el apoyo de la misma agencia para el marketing de los productos.

“La agencia gubernamental, de Sustentabilidad y Cambio Climático, nos ha apoyado en esto. Ellos son los que respaldan,  verifican y certifican estos procedimientos. Después deberían licitar una consultora que  trabaje con los productores una estrategia de diferenciación de los productos, promocionando los productos más saludables y con menos contenido dañino que puedan salir al mercado y que el consumidor se de cuenta del mensaje: empresas tienen productos más saludables al respecto de otras empresas”, explica Palacios.

Las distintas empresas partícipes del proyecto esperan contar pronto con el producto en sus vitrinas. Desde las cecinas Melo, sus dueños Berta Melo y Marcelo Poblete, consideran que esta iniciativa está orientada a la salud de los clientes.

“Hay un problema en la alimentación y hay que ponerse al día. Pensamos implementarlo, nos motiva la salud de las personas, es un beneficio. Debemos ser conscientes de que la gente se está ocupando también de su alimentación, es un beneficio para ellos y para nosotros”, dice Berta.

En tanto, su hijo Marcelo no descarta la posibilidad de comercializar lo antes posibles los productos y en aplicar la misma norma para el resto de sus elaboraciones.

“En cada fábrica vamos a testear cómo quedan los productos, tanto en nutrientes como en sabor. Y esperamos que en los próximos meses, en abril quizás, probar como se venden y qué tanta aceptación tiene el producto. Si bien este proyecto apunta al arrollado y las longanizas, nosotros queremos aplicarlo a todos los productos, para llegar a lo que aspira el Ministerio de Salud, a los cuatro gramos de grasa y los 400 milígramos de sodio por cada 100 gramos de producto”, precisa Marcelo.