Con sonómetro municipio fiscalizará ruidos molestos

Cumpliendo la última etapa del proceso de compra de un moderno sonómetro se encuentra la Municipalidad de Chillán.

Con el instrumento de medición el gobierno comunal busca realizar, por cuenta propia, jornadas de fiscalización ante denuncias por ruidos molestos que de manera recurrente llegan a las oficinas municipales.

Junto al sonómetro la entidad edilicia también adquirirá un promediador y calibrador acústico, un sistema GPS, un anemómetro y un trípode, todo avaluado en $5.000.000.

Desde el municipio explicaron que la compra ya se encuentra adjudicada y que solo se espera cumplir los tiempos del proceso de licitación para obtener los equipos y ponerlos a funcionar en terreno.

Facultades
Hasta el pasado mes de septiembre el gobierno comunal se encontraba prácticamente de brazos cruzados ante las denuncias vecinales por ruidos molestos.

Todos los reclamos de este tipo que llegaban tenían que ser derivados directamente a la oficina regional del Bío Bío de la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA), repartición pública responsable que debía programar con anticipación un día especial para enviar fiscalizadores desde Concepción para medir y confirmar la queja. 

El conducto regular a cumplir dilataba mucho el problema y los denunciantes solo tenían que seguir viviendo con el inconveniente hasta que se gestionara la visita del órgano de control ambiental.

Con el objetivo de facilitar soluciones rápidas y efectivas, la SMA decidió entregar facultades fiscalizadoras a los municipios del país, entre ellos Chillán, para que ellos mismos respondan los casos denunciados.

Para sellar el importante cambio en la política ambiental, el jefe nacional de la SMA, Cristián Franz Thorud, visitó la comuna en septiembre y celebró un convenio con el alcalde Sergio Zarzar, lo que permitió superar uno de los principales obstáculos que tenía el gobierno comunal en cuanto a dar solución a reclamos por ruidos molestos.

En su momento el superintendente del Medio Ambiente aclaró que el compromiso de la repartición que lidera, además de entregar facultades a la Casa Consistorial, será capacitar a los fiscalizadores municipales sobre temas técnicos relacionados a cómo desarrollar las jornadas de trabajo.

Cristián Franz Thorud explicó que la labor del personal municipal  solo se limitará a la de medición, ya que el poder sancionatorio o punitivo estará siempre restringido a la SMA.

“La idea es que cuando exista la posibilidad de sancionar una infracción a la superación de la norma, la municipalidad deberá enviar los antecedentes a la Superintendencia para que nosotros veamos el proceso sancionatorio”, comentó el funcionario público.

En evaluación
Desde la oficina regional de la SMA afirmaron que existe la posibilidad de que se instale en un punto fijo sensores que midan los ruidos molestos que se generan en Chillán, tal y como se hizo en junio del 2017 en Concepción.

La jefa de la SMA en el Bío Bío, Emelina Zamorano, afirmó que en la comuna penquista se habilitó instrumentales inteligentes que transmiten datos durante las 24 horas a los servidores de la repartición, lo cual les permite potenciar y coordinar mejor las fiscalizaciones.

Aunque la funcionaria pública detalló que la política se trata de un plan piloto, recalcó que la expansión de la iniciativa dependerá de los reclamos ciudadanos que se generen a nivel local.

Zamorano indicó que los ruidos son un contaminante invisible, pero que provoca gran alteración en la calidad de vida de quienes se ven expuestos a él durante el día, y muy especialmente en la noche. De ahí la importancia de los sensores de medición, ya que con su ayuda se puede planificar mejor las inspecciones.

Aunque aún no existe un desagregado por cada una de las regiones del Bío Bío y Ñuble, la estadística preliminar de la SMA indica que aproximadamente un centenar de denuncias ciudadanas, a causa de los ruidos molestos, se registraron el año pasado entre los dos territorios.