Temen que edificios en altura afecten el estilo moderno local

De acuerdo al catastro realizado por la Unidad de Patrimonio (UPA) de la Municipalidad de Chillán, en la comuna existen  258 inmuebles con características patrimoniales, que responden al estilo arquitectónico moderno usado en su construcción.

La simpleza volumétrica, torres, muros curvos, ventanas ojos de buey (circulares tipo barco), techo plano, balcones y su materialidad, son los sellos distintivos del movimiento nacido a inicios del siglo XX.

La preservación del histórico legado constructivo y el anhelo por hacer de Chillán una comuna que ofrezca todas las comodidades físicas y urbanas como naciente capital de la Región de Ñuble, son un verdadero desafío que la municipalidad está tratando de asumir, no sin evidentes contradicciones en su intento.

Crecimiento vertical
Según estipula el vigente Plan Regulador Comunal (PRC), dentro del perímetro formado por las cuatro plazas de la comuna (Sargento Aldea, San Francisco, Santo Domingo y La Victoria) no existe restricción para la construcción en altura, salvo las que estipula la norma nacional de urbanismo; mientras que en el anillo exterior, que tiene como límites las cuatro avenidas, el tope impuesto por la autoridad es de cinco pisos. No obstante, el propio alcalde Sergio Zarzar ha planteado la necesidad de que en esta última zona también se permitan proyectos sin restricciones, presionado por el interés de inmobiliarias, agrupadas en la CCHC.

Consultados por la política municipal, experimentados arquitectos nacionales que conocen la realidad local y que participaron en el foro “Chillán: Paisaje moderno/Territorios en transformación” realizado entre el miércoles y viernes pasado, coincidieron en que el crecimiento vertical desmedido dentro de las cuatro avenidas juega en contra de la imagen urbana post terremoto de 1939 que tienen actualmente la ciudad.

Protección
El arquitecto Paul Birke, quien fuera autor de la declaratoria del Edificio Copelec como Monumento Histórico Nacional en 2007, advierte que Chillán está viviendo un momento histórico al ser nombrada capital de región, razón por la cual, comenta, tendría que demostrar la nueva era y el cómo se cuida el patrimonio.

El experto opina que si se comete el error de otras ciudades en donde no se dialogó con la densidad constructiva, con el mundo inmobiliario y que han desregulado los permisos de edificación en altura, las riquezas patrimoniales y la típica conformación de la ciudad puede caer en deterioro.

“Cuando aparece un gran edificio o cuando el mundo inmobiliario arremete, solo piensan en la parte económica y destruyen ciertas características de una ciudad que en el fondo son valiosísimas. Lo que está pasando en Chillán, al estar restringido fuera del perímetro de las cuatro plazas y no dentro de él, a todas luces parece un sin sentido. Creo que el criterio debería ser al contrario, ya que en el centro es donde está la mayor riqueza del movimiento moderno”, explica.

Armonía
A juicio del arquitecto Horacio Torrent, fundador y Presidente de Docomomo Chile, la fórmula restrictiva para la construcción que estipula el PRC debería cambiar.

“Creo que hay un problema y debería invertirse la fórmula e incluso permitir que el sector inmobiliario haga negocios dentro de las 12 manzanas pero de otra manera y no necesariamente construyendo en altura, porque ahí si va a desfigurar el escenario; porque si tenemos una casa patrimonial y un edificio de altura al lado significa que la casa quedará sin sol y con otros problemas, de modo que es necesaria la regulación (...)La concentración de edificios de estilo moderno dentro de las cuatro principales plazas de Chillán es alta y su importancia a nivel nacional también es alta”, precisa.

El experto añade que en el anillo ubicado entre las cuatro avenidas y las plazas si bien existen propiedades de característica moderna, su concentración no es tan rica, por lo que debería flexibilizarse los permisos en él, sobre todo, añade, comprendiendo que la urbe debe responder a su rol de capital regional.

Sin límites
“Cualquier persona que es capaz de observar el patrimonio que tiene Chillán encontraría que el dar chipe libre a la construcción en altura en el cuadrante de 10 por 10 es un verdadero delito, porque desconfiguraría las proporciones, la calidad espacial, la homogeneidad de los edificios y la relación con el espacio público”, recalca la arquitecta Carolina Ihle.

La académica de la Universidad Austral enfatiza que la comuna chillaneja es una de las más bonitas del país y lamenta que no se esté sacando el partido correspondiente para rescatar y prevalecer el valor propio que tiene el diseño urbano.