El gabinete de Piñera

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Agencia Uno

La nominación del equipo de ministros con el cual el Presidente electo Sebastián Piñera iniciará su gobierno el 11 de marzo, permite conocer con más claridad el perfil y la forma que buscará dar a su administración. 

Las expectativas generadas durante este proceso giraban en torno a la representatividad de los partidos integrantes de la nueva coalición gobernante y al nivel de experiencia política de los elegidos. La primera, como prueba de aquello que la senadora por Ñuble y presidente de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, definió como la necesaria armonía para que la coalición funcione y se proyecte a un segundo mandato, y la segunda para comprobar si Piñera había aprendido la lección de su primera administración, cuando armó su equipo con ejecutivos de empresas con relucientes títulos de postgrado, pero cero experiencia política. 

Lo que hubo finalmente fue paridad para los principales partidos, pues hay cuatro ministros de la UDI y cinco de RN, el regreso de seis ex colaboradores de la primera administración y en el global, un elenco con mucha experiencia política.

Desde ahora, esa trayectoria y las opiniones que han manifestado en sus áreas específicas serán detalladamente escrutadas y el país podrá formarse una idea más clara sobre cómo enfocarán sus tareas. 

Encabezará el gabinete el abogado UDI y primo del presidente, Andrés Chadwick, quien fue jefe de gabinete del anterior gobierno de Piñera y lo acompañó con éxito en la campaña que lo llevó de vuelta a La Moneda. Sobre él recaerá la responsabilidad de las políticas antidelincuencia, un ámbito en el cual la población sigue esperando avances. 

El equipo económico quedó en manos de dos liberales ortodoxos. Felipe Larraín, quien ya desempeñó el cargo durante todo su primer gobierno, vuelve a Hacienda. Para Economía, en tanto, el elegido fue el economista José Ramón Valente, considerado uno de los discípulos de la Universidad de Chicago más influyentes hoy en el país. A ellos les corresponderá asumir quizá la principal meta fijada en la última campaña: elevar el crecimiento y destrabar proyectos de inversión. 

Por su parte, la Secretaría General de la Presidencia será ocupada por Gonzalo Blumel. El ingeniero conducirá la cartera que debe asumir el eje coordinador de las políticas públicas y negociar los apoyos para sacar adelante la agenda legislativa que requiere el programa que él mismo construyó como jefe de contenidos de la campaña de Piñera. 

En el caso de Agricultura, cartera siempre importante para Ñuble, el elegido fue Antonio Walker, el mayor del clan que también integran los DC Ignacio, Matías y Patricio Walker. Es técnico agrícola, posee varias empresas del rubro y su trabajo gremial es muy valorado en la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA). Su nombramiento ha generado dudas a nivel local. 

La sorpresa en las designaciones vino por el lado de los ministerios de Educación y Desarrollo Social. En el primero asumió Gerardo Varela, un abogado de grandes empresas, liberal y acérrimo detractor de la gratuidad en educación; y en el segundo, Alfredo Moreno, quien pasó de ser el jefe de los empresarios desde la CPC, a dirigir las políticas sociales del segundo Gobierno de Sebastián Piñera. 

Finalmente, desde el punto de vista ideológico, el gabinete se inscribe en la derecha más fundamentalista en lo económico y valórico y contradice la idea previa de un posible giro hacia el centro político. Este rasgo, unido a la búsqueda de excelencia en la gestión y logros en el corto plazo, además de un fuerte blindaje de su núcleo de extrema confianza -que no es otra cosa que una señal de que no habrá figuras que contrapesen sus decisiones- parecen ser el sello que el Presidente electo pretende imprimir a su gestión.