El “pago de Chillán” a Hernando León

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: La Discusión

Cuando días atrás el destacado artista visual Hernando León recibió el máximo reconocimiento que la ciudad alemana de Pirna le concede a sus residentes más destacados, la alegría y satisfacción no fueron suficientes para aplacar en su fuero interno la preocupación por la gran donación que hizo en 1996 y que permitió dar vida al Museo Internacional de Gráfica Contemporánea de Chillán.      

Considerado uno de los artistas visuales chilenos más importantes de la actualidad, el premio que cada dos años concede la hermosa ciudad renacentista-barroca ubicada a orillas del río Elba y que pronto cumplirá 800 años, hace justicia con el aporte que ha hecho no solo a esa comunidad, sino a una trayectoria que lo ha consagrado en las ciudades germanas de Weimar, Bautzen, Schwerin y Dresden.  

Aquí, sin embargo, el reconocimiento y la gratitud han estado por años ausente, tanto para el artista, como para su generoso legado.  

A los 84 años, León responde con la misma rapidez e ironía que siempre le han caracterizado. El bajo perfil ha sido su credo y por eso muestra lucidez y la piedad que dan los años para juzgar la ingratitud de los chillanejos y en particular del municipio local, a quien entregó una de las colecciones de grabados de artistas contemporáneos más importantes del país.   

Al teléfono, pocos días antes de dejar Alemania para trasladarse a una casa de descanso que tiene en España, el también cineasta y profesor universitario admite que más que la decepción por la poca consideración hacia su persona, lo que realmente le preocupa es la donación de ochenta piezas de su colección privada de más de trescientos grabados y dibujos. Eso sí que le quita el sueño, pues a 20 años de esa entrega, sabe que el noble objetivo inicial no se ha cumplido, al menos, no completamente: convertir al museo en uno de los más importantes del país.

“Hace años que vengo pidiendo a la municipalidad se me informe qué destino se le está dando al museo, pero no me responden, que pienso es lo mínimo que debería ocurrir. De hecho, mi intención era hacer nuevas donaciones para robustecer la colección, pero en estas condiciones es imposible.”  

Para el artista no hay una política cultural clara a nivel local y, peor que eso, tampoco una valoración del trabajo artístico. De hecho, no olvida que cuando se reconstruyó el teatro municipal, el mural que donó a la ciudad y que se ubicaba en el acceso a la llamada “primera sala”, fue desmantelado y prácticamente desechado, y de no ser por la UBB que lo recuperó e instaló en su centro de extensión, esa obra se habría perdido. 

Hernando León espera viajar a principios de 2018 a Chillán y tener una conversación sincera con las autoridades locales, a fin de que el museo tenga el trato que merece. Admite que podría ser uno de sus últimas visitas y por lo mismo -dice- “espero que exista un genuino compromiso de cumplir lo que acordamos hace 20 años”.

Falta de respaldo
El pintor Luis Arias, encargado de exposiciones del museo y colaborador de Hernando León, nunca ha dejado de creer en el proyecto original, pero es categórico: “existe una visión de desarrollo para este museo y su proyección, hemos generado vínculos con el Consejo de la Cultura, con universidades, embajadas, y otras instituciones, pero si no tenemos un respaldo de quien tiene que preservar este proyecto, que es el municipio, no tiene mucho sentido”, dice.

A ello se suma que el recinto que actualmente alberga las obras desde 2005, en Vega de Saldías con O’Higgins, tiene fallas estructurales que impiden la continuidad de las exposiciones, principalmente en el invierno: la techumbre posee fisuras que se agravaron en el terremoto de 2010. “Todo eso afecta en un 80% el trabajo. Nos han visitado historiadores del arte, curadores de prestigio, directores de centros culturales importantes, pero al momento de pensar desarrollar exposiciones de mayor envergadura, no se puede porque el museo no cumple con las condiciones básicas para resguardar la calidad de las obras”, revela Arias, mientras observa las colecciones arrumadas en dos grandes mesas en su oficina del museo.

Ello significa que no hay manejo de temperatura y humedad. “El museo es una especie de gran galpón, que no puede controlar su clima. Si a eso le agregamos los grandes daños estructurales que aún se mantienen y que empeoraron el 27/F, vivimos en un estado de fragilidad importante. Por eso el municipio debe generar una respuesta definitiva, no podemos seguir pensando que este proyecto que es muy hermoso, que lleva 20 años, y que ha generado diálogo con muchos talleres nacionales y generado el surgimiento de siete talleres de grabados en Ñuble, inexistentes antes de su creación, siga dependiendo de cómo está el clima para desarrollar exposiciones de calidad”, explica su encargado.

Además, cuando ha existido la posibilidad real de mejorar la conservación de las 450 obras y colecciones que posee el museo, sucede lo impensado. En 2016, Arias y su equipo se adjudicaron 6 millones de pesos para la habilitación de la sala de conservación, pero el municipio aún no concluía otro proyecto anterior, por lo que los recursos no fueron liberados. Este año ganaron otro Fondart para la implementación de la sala de museografía, que permite diseñar las exposiciones, e incluir bandejas de conservación para subsanar el impasse sufrido el año pasado.

Junto con ello, para 2018, con la asesoría del Museo de Arte Contemporáneo de Santiago, se está trabajando en un “catálogo razonado”, una especie de biblia museográfica en la cual aparecen las obras, su fotografía, ficha técnica, contenido y toda la vida de la obra. Para concretarlo, tendrán que postular a otro Fondart, pero la idea es inicialmente tener una versión digital, sumado a una página web (en diseño) que enlace con un blog. Actualmente las actividades desarrolladas en el museo, se pueden apreciar en una cuenta de Facebook que lleva el nombre del museo. “El objetivo sigue siendo el mismo: conservar, mostrar y difundir”, explica Arias.

Preocupante estado 
Luis Arias no se atreve a dar una opinión respecto al estado en que se encuentra la totalidad de las obras. “Ese diagnóstico lo tiene que hacer un restaurador profesional. Hay algunas que tienen hongos, y algunos grados de oxidación (…) no tenemos una bóveda con control de temperatura, y son pocos en el país las que la tienen. Cuando León crea este museo, lo hace pensando en la comunidad, en los estudiantes. León decía que donde nació, en Yungay, nunca tuvo la posibilidad de ver grabados originales. Por eso el museo nace con ese espíritu, donde los artistas de cada comunidad pudieran venir y ver originales de gran calidad. Que un municipio posea un patrimonio de estas características, es un lujo y debe cuidarlo, no solo con una reparación para seguir funcionando, sino con un proyecto mayor de infraestructura”, concluye.

Dirección de Cultura
Edgardo Venegas, director de Cultura del municipio chillanejo admite que “efectivamente hay que hacerse cargo de una situación que afectó al techo de ese museo, con goteras, por lo que no hubo exposiciones, pero en estos momentos, dadas las condiciones ambientales, se retomó ese proceso”.

El funcionario señala que “las instrucciones que tenemos por parte del alcalde es poder reparar todo eso a la brevedad posible para dar continuidad al trabajo que se realiza allí. El museo ha tenido movimiento, quizás no el que quisiéramos, pero ha tenido movimiento.” 

Venegas lamenta que por razones climáticas hayan tenido que dejar de exhibir obras. “En esa construcción existe un problema en la techumbre que es muy difícil subsanar. El diseño y la pendiente han dificultado una solución definitiva. Además, en la construcción hay unos cortes con canaletas intermedias, por donde se producen las filtraciones. En resumen, el museo está funcionando, y las instrucciones del alcalde es dar solución definitiva, y si mañana hay que demoler alguna parte del techo, tendrá que hacerse”, puntualiza.