De matices a grandes diferencias en cuatro áreas clave

  • Por: LaDiscusion.cl
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Aunque los programas de Gobierno de los candidatos presidenciales Sebastián Piñera Echenique y Alejandro Guillier Álvarez coinciden en objetivos de largo plazo, como fortalecer la educación, mejorar la infraestructura, potencial la agricultura y avanzar en materia de descentralización, es en las propuestas para lograr dichos objetivos donde asoman diferencias, en algunos casos, abismantes, como por ejemplo, en el rol del Estado, con uno más robusto en el documento del senador radical, y uno más garante de la libertad individual en el texto del ex Presidente.

Educación
La reforma educacional realizada por la actual administración de Michelle Bachelet ha marcado a fuego las propuestas presidenciales en este ámbito.

Tanto la gratuidad, como la ley de inclusión han sido materia de debate, y en el caso de los candidatos, temas abordados en sus respectivos programas.

La carta oficialista, por ejemplo, se ha mostrado proclive a continuar y profundizar los cambios efectuados por el actual Gobierno.

“Queremos construir una sociedad donde la educación sea un derecho social universal reconocido y garantizado para todos y todas por igual. Es necesario un modelo educativo centrado en la colaboración y los aprendizajes para el desarrollo y la constitución de comunidades educativas”, sostiene Alejandro Guillier en la introducción de sus planteamientos sobre educación. Y corrobora los postulados de la actual reforma: “Se debe dar especial énfasis al mejoramiento de la calidad en todos los niveles educativos, junto con volver a potenciar el rol prioritario del Estado como proveedor de una educación pública, gratuita, de calidad, inclusiva, laica, pluralista y no sexista. La consolidación y la proyección de la Reforma Educacional iniciada durante el Gobierno de la Presidenta Bachelet será un eje prioritario en nuestro programa de Gobierno”, precisa en su programa.

Bastante más crítico de la actual reforma es el candidato de Chile Vamos, Sebastián Piñera. “Debemos fortalecer la libertad de elección, el pluralismo y el rol de la familia en todos los niveles de nuestra educación. La tarea del Estado es garantizar que a nadie le falte el acceso a una educación de calidad, no monopolizarla alejando a las familias y la sociedad civil, ni menos ponerla al servicio de una ideología política”.

Piñera cuestiona la reforma instaurada por el actual Gobierno.

“La situación de nuestra educación muestra importantes progresos, pero dista aún de estar a la altura del rol que debe cumplir y las expectativas que debe atender. En este contexto, la reforma educacional promovida por la Nueva Mayoría ha empeorado las cosas. Guiada por una visión estatista de viejo cuño, ha restringido la diversidad del sistema, la libertad de elección de los padres y la posibilidad de aportar a la educación de sus hijos, en vez de abocarse a mejorar la calidad e incrementar el acceso a buenas escuelas de los estratos más desfavorecidos de la población”, sostiene.

Si bien tras la primera vuelta el candidato opositor dio un giro, y sí se abrió a avanzar en gratuidad hasta el 90% en los CFT e institutos profesionales; en su programa advierte que “se han gastado ingentes recursos a costa de los niños más pequeños y vulnerables, y se ha sembrado mucha discordia sin avanzar en lo que realmente importa: la calidad de la educación en la sala de clases.

Agro
Diferencias en materia de legislación sobre derechos de agua y normas laborales asoman como las principales diferencias que se observan al comparar las propuestas en materia agrícola, un área clave para la nueva Región de Ñuble.

Mientras el programa del candidato oficialista apunta a defender la criticada reforma al Código de Aguas, en el documento del aspirante opositor se recogen las aprensiones del mundo agrícola sobre este proyecto, destacando que se restablecerá “la certeza jurídica de la propiedad de los derechos de agua, de cualquier tipo, nuevos o antiguos”.

En materia laboral se vuelven a observar diferencias, las que replican las posturas de los sectores que representan, pues mientras el programa de Piñera recoge los planteamientos de los gremios agrícolas, incluida la Asociación de Agricultores de Ñuble, en el sentido de “incorporar medidas al Estatuto del Trabajador Agrícola que mejoren las condiciones laborales y ajusten las necesidades de trabajo a cada rubro”, en el documento de Guillier se habla de la implementación del mencionado estatuto, cuyo proyecto de ley debiera enviar el actual Gobierno al Parlamento en los próximos meses, y que desde la perspectiva de los gremios no da respuesta a la realidad de las actividades agropecuarias.

En ese sentido, la propuesta de Guillier no hace mención a la adaptabilidad laboral, pero sí plantea como desafíos el fomento de la sindicalización y la creación de un sistema previsional especial para este sector.

Descentralización
La descentralización es un área que a la Región de Ñuble le toca directamente, ya que como nuevo territorio, se beneficiará de todos los adelantos que se logren en los próximos años.

Es más, será la única región del país que casi partirá con gobernador regional electo (actual intendente), ya que existe acuerdo político en torno a que las elecciones de dicha autoridad se lleven a cabo en 2020.

Actualmente hay otros dos proyectos de ley que están a punto de aprobarse en el Congreso, y que además de permitir la elección directa de los gobernadores regionales, potenciarán a los gobiernos locales: el fortalecimiento de la Regionalización (o traspaso de competencias, como se conoce) y la ley orgánica que regula el proceso. A esto, hay que agregar el compromiso del Gobierno de enviar, antes que termine el actual mandato, el proyecto de ley sobre financiamiento regional.

El programa del candidato de Chile Vamos tiene una línea clara: transferir competencias a los municipios, “la institución pública más valorada por los chilenos”, según se sostiene en su documento programático.

“La descentralización es una de las demandas más sentidas por las regiones y una necesidad para fomentar un desarrollo armónico que aproveche todo el potencial de nuestro país y otorgue iguales oportunidades a todos. La tradición centralista ha sido persistente en Chile, pero hoy se encuentra absolutamente desfasada de una realidad que exige una respuesta cercana, oportuna y adecuada a la diversidad del país y a las crecientes demandas de participación ciudadana”, plantea el abanderado en su programa.

El abanderado de la Nueva Mayoría, sostiene en tanto, la necesidad de implementar una política de cohesión social y territorio sostenible.

“La descentralización es un medio para la distribución del poder en Chile, que incide directamente en el desarrollo integral de regiones y comunas donde se materializa la desigualdad territorial. Esto implica un rediseño de la institucionalidad político-administrativa a nivel nacional, regional y local, para construir un ecosistema político institucional y cultural descentralizado, sostenible en el tiempo. Esta propuesta programática de descentralización debe ser entendida como “Política de Estado”, y en tal condición, requiere de los más amplios consensos posibles”, propone en su documento programático.

Infraestructura
En materia de infraestructura, existe coincidencia en ambos programas sobre la importancia de la colaboración público-privada, asignándole una cuota de participación importante al financiamiento vía concesiones, asegurando una correcta fiscalización de los contratos y evitando los abusos.

En el programa de Piñera se  plantea que “se debe dar máxima prioridad a la inversión y desarrollo de proyectos de infraestructura que contribuyan a mejorar la conectividad al interior de nuestro país y su proyección al resto del mundo. Si queremos oportunidades en todo nuestro territorio, debemos poner un énfasis especial en la conectividad”.

“Hoy solamente contamos con una carretera de doble vía y alto estándar desde Caldera a Pargua, la densidad de caminos transversales interiores es insuficiente y sólo 20 mil de los 80 mil kilómetros que tenemos están pavimentados”, contata el documento, en el que se propone el Plan Chile Invierte 2018-2026, el cual contempla obras por más de US$30 mil millones en los próximos ocho años.

Entre las propuestas que tocan a Ñuble destacan el aumento en 30% de la pavimentación en zonas rurales, generar estudios para la ruta costera y la concreción de una red de fibra óptica de cobertura nacional.

El programa de Guillier, por su parte, destaca la importancia de la articulación público-privada en el desarrollo de la infraestructura.

“El Estado cumple un rol de orientación estratégica y de regulación, de impulso a las inversiones públicas, de diseño de licitaciones para concesiones, y de asegurar un Fondo de Infraestructura que opere como garante de las inversiones privadas. El sector privado tiene el rol de ejecutar la mayor parte de las inversiones de infraestructura y proponer proyectos que sean de interés público”, se indica en el documento.

“Continuaremos con la implementación del vasto programa de infraestructura puesto en curso durante el actual Gobierno y lo complementaremos con nuevas obras y proyectos, los que significarán inversiones 2018-2022 por un monto cercano a los US$20 mil millones. Estos montos se ejecutarán esencialmente en el plazo de una década”.

Entre las propuestas que tendrían un efecto directo en Ñuble se mencionan los planes maestros de aguas lluvia, la revitalización del ferrocarril, el perfeccionamiento del marco regulatorio de las concesiones viales y una estrategia para dotar de banda ancha ultra rápida a todo el territorio.