Emilia Wërner, la primera mujer alcaldesa de Chile

Una fotografía en la galería de alcaldes la recuerda en el edificio municipal de Ránquil, en el Valle del Itata. También la honró con su nombre la Escuela Básica G-90 en el sector rural La Capilla, en la actualidad cerrada por falta de matrícula. 

¿Algún monolito o algo similar en las calles? No. “La verdad es que en períodos anteriores en que ejercí como alcalde de Ránquil, tuvimos la intención de desarrollar algo de ese tipo, pero la idea se fue desvaneciendo al momento de analizar la forma en que había llegado al sillón edilicio. Al no ser electa popularmente, consideramos que era mejor no realizarlo, aunque, claro está, se trata de una familia que fue un gran aporte para el sector agrícola de la comuna, además de caracterirzarse por ser muy benefactora con los habitantes del campo”, comenta Benito Bravo, alcalde de esa comuna que obtuvo ese título en julio de 1902. 

Hace casi 80 años, el Presidente Carlos Ibáñez del Campo, militar y político chileno que lideró los destinos de la nación en dos ocasiones (1927-1931 y 1952-1958), designó como alcaldesa de la comuna de Ránquil a Emilia Wërner Richter (1865-1945), convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo en la historia de Chile. En su segundo período, Ibáñez volvió a dar una señal en igualdad de género y nombró a María Teresa del Canto, como ministra de Educación. También fue la primera. 

De Emilia Wërner se sabe que nació el 12 de mayo de 1865 en la sureña ciudad de Osorno en el seno de una de las tantas familias de inmigrantes alemanes que llegaron inicialmente a Valdivia, a mediados del siglo XIX. 

Sus padres fueron Johann Wërner Wendler y Sophie Dorotea Richter Schulz. Tuvo dos hermanos, uno mayor, Carl Heinrich Wërner Muller, solo por parte de padre, producto de un matrimonio anterior, y Carl Eduard Wërner, su hermano menor de sangre, y quien fuera uno de los mayores accionistas de la Fábrica de Paños Bellavista de Tomé.

Precisamente, luego de fallecer en Ránquil el 24 de octubre de 1945, Emilia Wërner fue sepultada en el mausoleo de la familia, en esa ciudad penquista. Sus primeros estudios los realizó en Valdivia. En 1883. Con 18 años de edad, contrajo matrimonio con Emilio Hillers Haup, de quien enviudó rápidamente. Luego, el 16 de noviembre de 1889 contrae segundas nupcias con Carl Gustav Woërdemann, un vinicultor y fabricante de toneles para uva. Con él tuvo tres hijos, los cuales a su vez le dieron nietos, algunos de ellos, aún habitantes de Ránquil. 

Se le recuerda como una mujer de carácter fuerte, propio de la raza germana, pero a la vez muy querida por el campesinado. Dichas cualidades sociales fueron observadas por Ibáñez a la hora de decidir designarla como alcaldesa. Su primera misión fue iniciar la reconstrucción de algunas viviendas destruidas por un incendio que afectó a la localidad. Dejó el cargo en 1931, con legado de una buena gestión.