Despertar ciudadano

Uno de los factores que pueden a contribuir a un involucramiento mucho más activo de los ñublensinos con la nueva región es el acceso a la información que tengan sobre su proceso de instalación y diseño estratégico, como también a la burocracia que debe canalizar las opiniones y necesidades de todos los habitantes del territorio de manera eficiente y justa, sobre todo cuando se trata de priorizar recursos públicos que siempre son escasos.

Desde esta perspectiva, la idea de la Delegación Presidencial para la instalación de la Región de Ñuble de utilizar una metodología participativa para que los ciudadanos de las 21 comunas expongan sus demandas de desarrollo, debería ser destacada como un valorable ejercicio de transparencia y participación. 

Más de 500 personas participaron en los cuatro encuentros ciudadanos que se desarrollaron durante este mes, uno en cada capital provincial y el último, el pasado jueves, en la capital regional. Allí la delegada Presidencial, Lorena Vera, sintetizó las prioridades expresadas por los habitantes de las tres provincias, existiendo un amplio consenso en torno a la visión de transformar a Ñuble en una potencia agroalimentaria, pero favoreciendo a la agricultura familiar campesina, que es mayoritaria en el territorio y la más empobrecida. 

Resulta también alentador comprobar que hay bastante conciencia sobre la necesidad de lograr un ordenamiento territorial armónico para alcanzar un desarrollo regional sustentable, lo mismo que una amplia preferencia por una matriz energética que utilice tecnologías limpias. 

Aumentar la conectividad vial, ferroviaria y digital, garantizar el acceso al agua para consumo humano, construir obras de riego y contar con mayor resolutividad desde el territorio en la atención de salud, son demandas que completan las prioridades más compartidas por los habitantes de la nueva región, que esperan que este ranking de preferencias que han hecho sea tomado en cuenta no solo en un documento macro como es una estrategia de desarrollo, sino para decidir inversiones o para acelerar o postergar determinadas obras. Si aquello no ocurre, quedará la sensación de que participar no sirve de mucho, lo que a la postre significa la frustración de los ciudadanos y un efecto inverso al fortalecimiento del capital social que la región tanto necesita.  

Finalmente, conviene tener presente que la participación no se agota en la consulta ciudadana, sino que también debe extenderse a los empresarios, a la comunidad universitaria y a las asociaciones gremiales, en un diálogo que también ha comenzado en Ñuble y que en otras regiones ha sido el camino para resolver los principales dilemas asociados a su desarrollo.

Lo ocurrido esta semana debe tenernos optimistas, pues la respuesta de los ñublensinos a esta primera invitación a involucrarse como agente activo en la manifestación y solución de sus propias necesidades fue robusta y clara y un positivo anticipo de un tejido social, de organizaciones y referentes nítidos, llamados  a ser un sano complemento para la gobernanza de la nueva región.