Vecinos advierten que caos vial se agravará con nuevas casas

Solo cruzar caminando de sur a norte la Avenida Alonso de Ercilla en horario peak le toma aproximadamente 15 minutos a Marcia Contreras.

Si a esto se le suma el tiempo que demora el colectivo o taxibús en llegar hasta el cruce con la Avenida Los Puelches, en no menos de 40 minutos la vecina de la Villa Doña Francisca II puede librarse del “cuello de botella” que de lunes a viernes se genera en ese sector suroriente de la comuna.

“Todos los días es lo mismo, en las mañanas a partir de las siete y media, al mediodía y en la tarde los tacos son enfermantes”, explica.

Comenta que si bien las quejas y reclamos respecto a la precarización del sistema vial se vienen planteando desde hace años, advierte que hasta el momento no se han propuesto alternativas concretas pese al alto desarrollo inmobiliario de la zona y la realidad actual es que ya existe un caos del que, según  opina, al parecer nadie muestra soluciones o quiere hacerse cargo de él.

Pese a que los residentes de ese lado de la ciudad admiten que la vía principal ya no es capaz de resistir más vehículos, una empresa privada está proyectando la construcción de un conjunto habitacional que podría empeorar la situación.

Crecimiento urbano
Una inversión de 9,8 millones de dólares (6 mil 200 millones de pesos, aproximadamente) prevé destinar la constructora Galilea en el desarrollo de la primera etapa del proyecto “Huertos de Chillán”, que se pretende emplazar en el sector suroriente de la comuna, específicamente en el camino a Las Mariposas, a un costado de la Villa Jesús Niño.

El pasado martes la firma ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de la primera etapa del proyecto inmobiliario, que corresponde a 374 viviendas.

El plan de la constructora es ejecutar su iniciativa en una superficie de 9,8 hectáreas; sin embargo, el proyecto integral abarcará una superficie total de 29,4 hectáreas, el cual, informa  el documento, será evaluado ambientalmente por etapas, en la medida que se definan sus características respectivas.

La DIA anticipa que en una segunda etapa se tiene planificado edificar 381 casas en 10,3 hectáreas; mientras que la tercera etapa sumará 341 casas en una superficie de 9,3 hectáreas. De esta forma, el proyecto integral sumaría la construcción de 1.096 viviendas en un período mínimo de seis años (dos años por etapa).

De acuerdo al cronograma de obras, la empresa prevé iniciar las faenas de construcción de la primera etapa en marzo del próximo año, las que debieran extenderse por dos años, para lo cual se estima que demandará un máximo de 80 puestos de trabajo, con un promedio de 60.

Tras conocer las intenciones de la empresa constructora, los vecinos desde ya advierten una precarización extrema de la única vía de tránsito expedita que tienen.

“A todos nos afecta por el tema de vialidad porque en realidad cada vez son más los vehículos que pasan por acá y se forman unos tacos increíbles con filas inalcanzables, solo salir de la avenida hasta Los Puelches toma más de media hora. Imagínese que un conductor de Uber me contó hace unos día que una señora de la Villa Doña Francisca tomó el servicio una mañana y se demoró casi 40 minutos en llegar al centro. Creo que si se quieren construir más casas se debería obligar a la empresa a presentar alternativas de calles o salidas”, menciona César Jara, residente del sector Monterrico.

Por su parte Felipe Castro,  vecino de Doña Francisca II, es más enfático y a su juicio se deberían rechazar iniciativas habitacionales en el sector debido a que nadie se hace cargo del impacto vial.

“Pienso que se debe prohibir más villas en este lado de la comuna porque Alonso de Ercilla está colapsado. Alguien que tome la avenida desde la Doña Rosa en un momento donde hay mucho taco, aproximadamente 40 minutos tardará en llegar al persa”, aclara.

Pese a la negativa, añade que de existir un compromiso empresarial respecto a la habilitación de nuevas salidas y accesos a los conjuntos habitacionales, podría caber la ejecución de las construcciones.

“Es verdad que existe la necesidad de expandir la ciudad, pero esto debe ir acompañado de más calles y avenidas”, recalca Felipe Castro.

Exigencias
Desde la Municipalidad de Chillán informaron que la iniciativa presentada por la constructora Galilea considera la intervención de un tramo de la avenida en cuestión.

Aseguraron que, basados en lo que establece el Plan Regulador Comunal (PRC), se exigirá a la firma el ensanche del trazo correspondiente a Alonso de Ercilla y la pavimentación del estero El Salto que la acompaña en su recorrido.

En la casa consistorial detallaron que ellos tienen la facultad de hacer observaciones de acuerdo a lo que la ley los faculta; en ese sentido, enfatizaron que la iniciativa  deberá considerar un Estudio de Impacto sobre Transporte Urbano (Eistu), requisito que tendrá que ser visado por la Secretaría de Planificación de Transporte (Sectra) Bío Bío.

Responsabilidad
En no pocos casos las inmobiliarias construyen conjuntos habitacionales o edificios de departamentos con menos de 250 viviendas, con el fin de evitar costear grandes proyectos de mitigación viales que exige la ley sobre esa cantidad. Y si el proyecto tiene más viviendas, lo levantan por etapas para no sobrepasar esa cifra.

La Cámara Chilena de la Construcción en reiteradas ocasiones ha descartado que los problemas surjan por la forma de trabajar de las empresas inmobiliarias y, por el contrario, ha cuestionado la poca inversión estatal que se hace en la comuna para mejorar la infraestructura vial.