[Editorial] Visión de largo plazo

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Fernando Villa

El cortoplacismo ha seducido a muchos y durante años. De hecho, los estudios que llevaron a crear la región de Ñuble concluyeron que durante décadas las decisiones e implementación de políticas públicas y medidas concretas en la antigua provincia fueron demasiados vulnerables a factores políticos, al centralismo nacional e intrarregional y a incapacidades técnicas que finalmente causaron la pérdida de su debido cumplimiento en el tiempo y espacio, reduciendo su impacto y eficiencia en la solución de los problemas para los que fueron diseñadas. 

En efecto, una revisión de los últimos 50 años de planificación nos revela un cúmulo de estudios que eran elaborados en Concepción y que cada nuevo gobierno archivó, lo mismo que la ausencia de una visión estratégica de largo plazo, incapaz de prever los cambios y conflictos que iba sufriendo el territorio ñublensino. 

Sin embargo hoy, cuando comienzan a diseñarse los pilares institucionales y estratégicos de la nueva región, la primera misión de quienes lideran este proceso es precisamente desterrar este vicio y encarar los grandes problemas estructurales de Ñuble con una visión  de largo aliento. 

Afortunadamente, como nunca antes, hay amplia coincidencia de que solo la planificación puede hacerse cargo de este desafío y ello queda demostrado en el estudio de línea de base que contratará la Subsecretaría de Desarrollo Regional y que entregará a una consultora internacional y a las universidades de Concepción y del Bío Bío, el trabajo de desarrollar estudios con metodología científica y profesional para establecer una hoja de ruta para los próximos 20 años. 

La importancia de tal objetivo justifica las expectativas que se crean en torno a él, pues precisamente, en el pasado, la falta de información y análisis sobre temas claves del desarrollo de Ñuble han sido una enorme complicación para la acertada toma de decisiones, tanto en el sector público como privado. 

Sabemos cómo ha afectado la creación de políticas públicas locales en materia de desarrollo territorial, migración campo-ciudad, pobreza y contaminación ambiental. Igualmente, esa falta de orientación ha afectado también la bajada local de políticas nacionales, como suele ocurrir en materia económica, de fomento al emprendimiento y a la inversión, al igual que en la promoción del empleo y la formación de capital humano. 

Conviene finalmente advertir que la planeación estratégica de Ñuble es una tarea de tal importancia que no puede ser instrumentalizada para sacar dividendos políticos o de figuración, sino que es un trabajo que debe ser asumido con total responsabilidad y espíritu cívico. 

El estudio que pronto debería adjudicarse debería iluminar los ámbitos más relevantes de nuestra realidad económica y social y servir de base para el documento que orientará los destinos de la nueva región y sobre la cual deberán ejecutarse y controlar proyectos realistas, con especial atención en la equidad territorial y en la ruralidad hoy postergada, que es donde se cultiva el futuro de la economía regional.