Una nueva industria

No hay duda de que la vocación agroalimentaria de Ñuble definirá un camino hacia el crecimiento sostenido de los envíos de alimentos a todo el mundo, pero principalmente de los commodities, como las frutas, que son materias primas con escaso valor agregado.

Frente a este escenario se hacía ineludible abordar los desafíos de la agricultura en términos de agregar valor y una de las alternativas más atractivas para el país, por su alto potencial de desarrollo y por las ventajas comparativas que existen en comparación con otras zonas, es la industria de los ingredientes funcionales y los aditivos especializados, un rubro que mueve en el mundo del orden de US$30 mil millones al año, en que participan principalmente países industrializados, que no hacen sino transformar materias primas que adquieren a otros países y la exportan, luego, convertida en productos finales. En Chile, en cambio, este rubro apenas representa el 1,5% de las exportaciones de alimentos.

Por ello es destacable el importante paso que se dio hace algunos días en Chillán, cuando se lanzó oficialmente uno de los cinco “Polos Territoriales de Desarrollo Estratégico”, de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) en el país, y que en el caso de Ñuble corresponde al Polo Granos Ancestrales, gestionado por la multinacional Orafti -cuya planta de elaboración de inulina está en Pemuco-, abarcando un territorio que va desde la Región Metropolitana a La Araucanía. Su producción se basará en quinoa y alforfón, dando origen a un portafolio de productos que incluye harinas, concentrados y mezclas funcionales.

Una característica fundamental de esta iniciativa es que se configura como un espacio de articulación entre empresas, entidades tecnológicas como el INIA y la U. de Concepción, agricultores, asociaciones y organizaciones productivas, fomentando los encadenamientos productivos, de manera que no solo Orafti, sino que otras empresas vinculadas al proyecto también participarán en la elaboración de subproductos y productos finales para el mercado interno y para la exportación.

En el caso particular de Ñuble hay que mencionar que se trabajará con quinoa y alforfón (trigo sarraceno), dos especies ancestrales que se cultivan principalmente en el norte, así como en Bolvia y Perú, y en Ñuble se encuentra fundamentalmente en campos experimentales.

La apuesta de Orafti es aprovechar la experiencia que tiene en el mercado mundial de los ingredientes y sumar a su portafolio productos que se están demandando crecientemente, pero a la vez, reproducir el modelo de contrato que tiene con los agricultores que la proveen de achicoria para asegurar el abastecimiento de quinoa.

La industria de los ingredientes contribuirá a mejorar los encadenamientos productivos, a elevar las capacidades locales del capital humano, a atraer inversiones, a aumentar la disponibilidad de tecnología y a una mayor coordinación entre la ciencia, las empresas y los productores, lo que constituye, en la práctica, un modelo de desarrollo que se debe replicar en la construcción de una economía más moderna y competitiva para la nueva región, reduciendo su alta dependencia de las materias primas y fortaleciendo su desarrollo agroindustrial con base tecnológica.