Balotaje: táctica y ética

La evidente necesidad de cambiar la fórmula con la que se había trabajado durante la campaña de primera vuelta, han llevado a Sebastián Piñera y a Alejandro Guillier a propiciar importantes cambios en sus equipos. El primero anunció las incorporaciones de Felipe Kast, Francisco Chahuán y Juan Antonio Coloma, tres parlamentarios que fueron reelectos el domingo pasado e hizo un público llamado al senador José Manuel Ossandón a incorporarse a su comando. 

Por su parte, el candidato presidencial de la Nueva Mayoría (NM), Alejandro Guillier, dio a conocer ayer los nombres de sus coordinadores para la segunda vuelta y siguiendo la misma lógica que su competidor también integró a senadores electos y prescindió de nombres como el del ex ministro  Sergio Bitar, quien supuestamente iba a ocupar un puesto estratégico, pero que fue descartado como un gesto al Frente Amplio (FA) que cuestionaba su presencia por haber sido el ministro de Educación que impulsó el Crédito con Aval del Estado (CAE).

Como puede verse, a dos días de la primera vuelta presidencial, se están configurando las definiciones tácticas de caras al balotaje. Una campaña corta, ya que a diferencia de otros países, en Chile hay menos de un mes entre la primera y segunda vuelta, impidiendo a los presidenciables hacer un trabajo de terreno en todo el país. Por eso, lo más probable es que los veamos con suerte una vez en la región, pues lógico sería que se concentren en urbes o sectores de gran impacto electoral y dejen el despliegue a sus “ejércitos”: parlamentarios electos y alcaldes. 

A nivel local, Chile Vamos parece tenerla mucho más fácil, pues sus líderes se encuentran bastante cohesionados para el trabajo territorial. En la vereda opuesta la realidad es distinta y el factor unidad aún no asoma y probablemente nunca lo haga. Declaraciones bien intencionadas abundan, pero que luego se traduzcan en trabajo concreto en favor de la candidatura de Guillier es algo que muchos dudan. 

Otra claves será sumar, no restar. En ambos comandos hay coincidencia en que deben hacer ajustes tanto para “sumar a los caídos”, como para que los cambios en los equipos se hagan sin provocar ni agudizar divisiones. En simple: no cortar cabezas, sino que sumar nuevos protagonistas. 

Otro de los ítemes es el discurso. Para el candidato de la NM será clave en su relato  incorporar reivindicaciones como No más AFP o una nueva Constitución. Solo así podría atraer el millón 300 mil votos que obtuvo la abanderada del FA. 

Piñera, en tanto, tendrá que atacar la izquierdización de un eventual pacto NM-FA, presentarse como un factor de estabilidad y hacer guiños hacia la Democracia Cristiana. 

El país ingresa en una nueva campaña hasta el 17 de diciembre. Es natural que los candidatos busquen diferenciarse, aplicando estrategias para atraer el voto del electorado. Es mucho lo que está en juego, bastante más que la continuidad de unos o el retorno de otros. El país ha de optar entre dos caminos muy diferentes, y esa decisión tendrá consecuencias en la vida de todos y cada uno de nosotros. 

Es crucial, entonces, que en esta carrera ambos candidatos defiendan con buenas armas sus posiciones, poniendo el bien del país primero y estando a la altura de una cultura cívica que está hace tiempo en entredicho, pero que no debemos perder.