Voto electrónico

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Agencia Uno

El sistema de votación que hoy se utiliza en Chile tiene asociados problemas como los conocidos errores en el padrón electoral y sobretodo, la gran abstención que podría superar el 40%, según las proyecciones para este domingo, y que en los comicios presidenciales de 2013 llegó a un 58%. Es por ello que muchos apuntan al voto electrónico como la herramienta que mejor permitiría aumentar los niveles de votación en futuros procesos. 

Así parece entenderlo también el Gobierno, que ayer anunció la creación de una comisión que estudiará esta medida.

El diagnóstico es bastante compartido. La penetración de Internet en Chile es la más alta de América Latina alcanzando al 60% de la población y el número de líneas de telefonía celular ya desde hace tres años supera a la cantidad de habitantes del país. Por otra parte, prácticamente no hay ciudadano que no esté familiarizado con la interpretación de las opciones ofrecidas en un visor y su selección tocando botones o pantallas táctiles. En síntesis, hoy no se puede alegar dificultad de los votantes para no introducir el voto electrónico en nuestro país. 

El sistema actual de votación, mediante el cual se escoge una papeleta impresa en la cámara secreta que no es otra cosa que un frágil tinglado armado con un par de listones de madera y un paño, permite una serie de irregularidades y hasta fraudes. Son usuales el volcado de urnas, el falseamiento del recuento, la impugnación injustificada de los votos y muchas otras trampas. De hecho, los partidos políticos saben de la importancia de contar con un ejército de apoderados que no se dejen intimidar. Aun así, no se puede evitar que entre un dos a un cinco por ciento de los votos se ganen o se pierdan por maniobras realizadas en los mismos comicios. 

Pero con el voto electrónico estos manejos no tienen cabida. Además, el cómputo electrónico es inmediato. No bien se cierra la votación, se conocen los resultados en el mínimo tiempo de procesamiento digital. 

La digitalización electoral admite diferentes etapas. Un avance ya muy difundido en el mundo es la boleta única en la que se marca lo que luego se digitaliza mediante lectores ópticos. Una etapa más avanzada es el voto a través de Internet en donde se lo puede hacer desde el domicilio o desde cualquier terminal, utilizando una clave suministrada a cada ciudadano en forma confidencial. Ya se emplea en forma extendida en países como Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña, Holanda, Australia, Canadá, India, Irlanda, Noruega, Suiza y otros. 

Las aprensiones sobre el voto electrónico pueden ser superadas por las tecnologías disponibles. El hackeo y el fraude electrónico son evitables con un alto grado de seguridad mediante sistemas con diseños apropiados y que, por otro lado, son auditables. Es posible que demande tiempo llevar confianza a muchos votantes que temerían ser identificados por su elección, sin embargo, en todos los países citados el problema fue superado. 

Lamentablemente, en nuestro país seguimos actuando reactivamente, preocupándonos de los bajos niveles de participación a dos días de las elecciones, en circunstancias que este fenómeno de apatía electoral se viene advirtiendo desde 2012. A no sorprenderse con lo que ocurra mañana, pues nuevamente dejamos pasar una oportunidad para introducir un cambio tecnológico que, sin duda, habría perfeccionado la práctica de nuestra devaluada democracia.