[Editorial] Crecimiento y vialidad

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: V.Orellana

Las debilidades de la vialidad urbana de Chillán son ampliamente conocidas por los habitantes de la ciudad, quienes a diario se deben enfrentar a los problemas propios de grandes urbes, pese a que aún la capital de Ñuble es una ciudad intermedia, tanto por superficie, como por población y número de automóviles.

Y si bien se reconoce que en los últimos años el parque automotor ha crecido progresivamente, lo que también está relacionado con procesos demográficos, con el consiguiente aumento de la presión por el uso de las calles, no es menos cierto que el crecimiento inorgánico de la ciudad y la falta de obras viales clave ha contribuido notoriamente a la generación de problemas de congestión en algunas arterias, como el camino Parque Lantaño o las avenidas Vicente Méndez y Alonso de Ercilla.

Se podrá argumentar que los instrumentos de planificación territorial, como el Plan Regulador intercomunal o el Plan Regulador Comunal de Chillán aprobado el año pasado, definen una red vial moderna para la capital de la nueva región, que no solo se hace cargo del crecimiento acelerado de la urbe, sino que también se adelanta al desarrollo urbano que se observará en los próximos años. Sin embargo, una cosa es el papel, y otra muy distinta es la concreción de dichas iniciativas.

Y es que las evidentes falencias del municipio en materia de diseño y gestión de proyectos todavía no se superan, y los chillanejos siguen esperando la ejecución de proyectos estratégicos que cada año vuelven a sonar como promesas que nunca se cumplen. Basta mirar cuánto tiempo ha debido pasar para alcanzar una solución al problema que enfrentan los vecinos de Parque Lantaño en el cruce de la línea férrea, que consiste básicamente en el ensanche de la vía, para hacerse una idea de dicha incapacidad.

Por otra parte, en el caso de los desarrollos inmobiliarios que se han multiplicado en el sector nororiente, en Parque Lantaño y en el suroriente, es lamentable que no ha habido una preocupación de los inversionistas por hacer ciudad, como contribuir a la mejor calidad de vida de los habitantes a través de la inversión en mejores accesos para los conjuntos habitacionales. 

Estas empresas se han conformado con hacer el mínimo: cumplir la ley y las ordenanzas respectivas. Las empresas han sorteado sin problemas los estudios de impacto vial y no han tenido mayores problemas para obtener la aprobación de sus proyectos en la Dirección de Obras del municipio, porque en rigor, cumplen con la legislación, una legislación que no les pide más, porque de hacerlo, podría desincentivar la inversión.

El caso del proyecto de constructora Galilea “Parque Universitario”, que levantará 652 casas junto a la Villa Barcelona, es otro síntoma de este fenómeno, donde el sentido común plantea que se requiere un acceso directo para evitar el colapso de la vialidad interna de la mencionada villa, pero la legislación no lo exige y el municipio está de manos atadas.

La construcción de la nueva región demanda el esfuerzo de todos, y en ese contexto, la capital regional merece contar con una vialidad estructurante moderna, que responda a los requerimientos de la población, pero también es importante que aquellos que lucran con el crecimiento urbano comprendan que gozar de una mejor ciudad es responsabilidad de todos los actores.