A dos semanas de fin del PDA días críticos disminuyen en 17 por ciento

19 episodios críticos sumaron mayo y julio, los meses con más días saturados de la temporada otoño-invierno 2017. 6 meses de restricciones al uso de leña considera el PDA, entre el 1 de abril y el 30 de septiembre de todos los años. 18 proyecciones críticas se anunciaron en mayo, cinco Alertas, cinco Preemergencias y ocho Emergencias.

“Mi percepción es que en este otoño e invierno el ambiente  ha estado más limpio que años anteriores, al menos es la opinión personal que tengo (...) no sé qué tanto puede haber ayudado el Plan de Descontaminación, pero creo que las lluvias también han hecho su aporte”, afirma la presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Chillán, Cecilia Henríquez.

La representante social admite que las medidas prohibitivas al encendido de estufas durante días decretados como de alta saturación han afectado la tradicional forma de calefacción de miles de personas; no obstante, confía que gracias al sacrificio vecinal de este año y el que se mostrará los días que aún quedan de limitaciones al uso de leña, el panorama ambiental local mejorará.

Balance anual

En dos semanas más finaliza el programa de Gestión de Episodios Críticos, política ambiental consignada en el Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) de la intercomuna, documento vigente desde el 28 de marzo del 2016.

La ejecución del programa partió oficialmente el 1 de abril y se extenderá hasta el último día de septiembre, y tiene como objetivo principal establecer las restricciones al consumo del popular combustible durante los seis meses que comprenden las temporadas de otoño e invierno.

De acuerdo a los datos oficiales entregados por la Secretaría Regional del Ministerio de Medio Ambiente del Bío Bío y a los consignados en el Sistema de Información Nacional de Calidad del Aire (Sinca), este 2017 los índices indican que las medidas de excepción habrían ayudado a mitigar la saturación por material particulado fino (MP2,5).

De los 167 días bajo limitaciones al consumo de biomasa que contempla el PDA, que por temas estadísticos se consideraron datos hasta el pasado jueves, en 59 de ellos se vivió un ambiente respirable tóxico.

Fueron 29 Alertas, 21 Preemergencias y nueve Emergencias Ambientales los episodios críticos que tuvieron que soportar los habitantes de Chillán y Chillán Viejo.
Si bien los registros señalan que el humo de leña afectó en diferente escala de toxicidad al 35% de los días de abril y septiembre, en el 65% de ellos mantuvo un estado del aire bueno o regular.

Según los indicadores históricos obtenidos desde la estación de monitoreo Purén, 88 días de aire óptimo se han gozado en la zona (53%) y 20 han sido del tipo regular (12%).

La escala de medición de la polución que maneja el Ministerio de Medio Ambiente (MMA) indica que cuando los promedios diarios de MP2,5 están por debajo de los 50 microgramos por metro cúbico (ug/m3) se dice que en aquel lugar se está respirando un aire bueno, mientras que cuando los niveles están por encima de los 50 puntos, pero inferiores a los 80, se tiene una superación de la norma chilena bajo condición de aire regular.

La constatación de una contaminación que contenga entre 80 y 109 ug/m3 de MP2,5 está asociado a una Alerta, en tanto que la Preemergencia cifra índices entre los 110 y 169.

Cualquier medición que revele números por arriba de los 170 ug/m3 de MP2,5 es considerada una Emergencia Ambiental. 

Mitigación

Comparativamente, los indicadores de contaminación que arrojó la temporada 2017 son más benignos que lo constatado en la misma época del 2016.

El presente año marcó una disminución del 17% en cuanto al número de episodios críticos, concentrado específicamente en los dos estados más elevados de contaminación.

Pese a que el número de Alertas aumento en dos respecto al 2016, sumando 27, se vivieron 10 días menos en Preemergencias y cuatro en Emergencias al compararse con el año pasado.

En resumen, son 12 jornadas críticas por humo de leña menos las constatadas en la segunda vez que se aplica el programa de Gestión de Episodios Críticos del PDA intercomunal.

Proyecciones ambientales

En rigor fue el año 2015 cuando  el Ministerio de Medio Ambiente implementó para la Zona Saturada de Ñuble el sistema predictivo de calidad del aire, mecanismo con el que la autoridad ambiental comenzó a entregar información sobre cómo se proyectaba el estado del ambiente respirable para el día siguiente.

Sin embargo, recién el año pasado el Gobierno comenzó a entregar pronósticos más detallados referente a cómo se preveía el comportamiento de la contaminación, cumpliendo así con las disposiciones del PDA.

La idea de la herramienta técnica era anticiparse a los posibles eventos críticos, adoptándose medidas prohibitivas al consumo del popular combustible cuando se declaraban oficialmente los estados de Alerta, Preemergencia y Emergencia.

Basado en información oficial emitida por la Seremi de Medio Ambiente, un 85% de acierto ha obtenido el sistema de pronóstico este otoño-invierno. 

En 84 (50,3%) de los 167 días de la temporada el Gobierno ofreció proyecciones ambientales que coincidieron con el nivel de saturación que realmente se vivió, como lo ocurrido el 2 de septiembre último, cuando la Intendencia Regional del Bío Bío anunció Alerta Ambiental y el monitor Purén detectó 98 ug/m3 de MP2,5 en el aire, cifra correspondiente a lo anticipado.

En 58 oportunidades (34,7%) el modelo predijo una saturación por arriba de lo que realmente hubo en Chillán y Chillán Viejo, lo que es entendido por las autoridades ambientales como un acierto 

En rigor, se entiende que la proyección es correcta cuando el estado de calidad del aire que se entrega coincide o es menor al nivel de polución constatado por el monitor de la estación Purén.

Fueron 25 las proyecciones ambientales erróneas (15%),  en las que se minimizó el nivel de contaminación que se preveía, ya que si con la declaratoria se advierte para la intercomuna un ambiente respirable con menos toxicidad de lo que se dio en concreto, se concluye que falló el anuncio.

Un ejemplo de esto sucedió el domingo pasado. Aquel día se aseguró que la calidad del aire sería Regular; no obstante, la medición final detectó una saturación asociada a  Alerta.

Al minimizarse la proyección se evitó que los funcionarios de la Delegación Provincial de la Seremi de Salud fiscalizaran esa jornada, toda vez que su labor solo se activa cuando la autoridad regional declara una Alerta, Preemergencia o Emergencia para Chillán y Chillán Viejo, teniendo como base el sistema predictivo controlado por el Ministerio de Medio Ambiente (MMA).

Fiscalizaciones

La Seremi de Salud del Bío Bío, repartición encargada del trabajo fiscalizador durante los días decretados como críticos por el consumo de leña, informa que a la fecha llevan 121.570 patrullajes.

Esta labor, explica la autoridad sanitaria, corresponde a recorridos de inspección visual donde se verifican las fuentes domiciliarias e industriales que cumplen o no con las medidas de restricción, lo que da origen a inspección al interior de las viviendas o establecimientos industriales.

Bajo el presente periodo restrictivo se han desarrollado 1.274 fiscalizaciones directas de domicilios, los que dejaron 252 sumarios a los propietarios por infringir la normativa ambiental.

En cuanto a las empresas, estas suman 29 fiscalizaciones y cuatro sumarios, de acuerdo a los indicadores gubernamentales.

Optimismo vecinal

Luego de conocer el balance del programa de Gestión de Episodios Críticos 2017, la presidenta de las juntas de vecinos chillanejas, Cecilia Henríquez, asegura que parte importante de este descenso en los episodios críticos se debe a que se ha reforzado la plataforma comunicacional.

“Creo que los vecinos están más informados sobre los pronósticos de calidad del aire y poco a poco se están concientizando con el tema porque saben que es perjudicial; aunque también es cierto que las lluvias nos han ayudado un poco a limpiar el aire”, detalla.

Sergio Torres, presidente de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Chillán Viejo, coincide con su par chillaneja de que los habitantes locales se están preocupando más del tema ambiental, aunque esto sea un verdadero sacrificio.

“Se ha notado menos contaminación este año, pero esto ha sido a costa de que los vecinos hayan tenido que pasar frío y sacrificarse. Creo que así como el Gobierno ha potenciado la fiscalización, se debería avanzar más rápido en el recambio de estufas”, reitera.

Avances

El seremi de Medio Ambiente del Bío Bío, Richard Vargas, admite que el presente año ha sido particularmente lluvioso a comparación del 2016, lo que ha ayudado a mitigar la contaminación.

No obstante, el funcionario explicó que las restricciones al consumo de leña en el contexto del programa de Gestión de Episodios Críticos del PDA, también han servido para que la comunidad se comprometa en evitar las emisiones excesivas.

“Las Alertas son las mismas que el año pasado, que es algo que podríamos atribuir a las lluvias, pero lo que resulta determinante es que la contaminación no se disparó e incluso disminuimos los días más complicados como son las Preemergencias y Emergencias; evitamos el ascenso de la curva de saturación gracias a que la comunidad estuvo al tanto de las condiciones que se anunciaban con el sistema predictivo. Si fuera solo el clima, tuviéramos la ocurrencia de todos los episodios críticos más graves”, comenta.

El funcionario público defiende la postura de que los habitantes de la zona están tomando conciencia de los efectos nocivos de la contaminación al remarcar que, a pesar de que el año 2017 ha sido uno de los más fríos de las últimas décadas, la saturación no se ha disparado como años anteriores.

Sobre el nivel de asertividad del sistema pronóstico, Richard Vargas recalcó que es difícil mejorar el estándar, porque este es un modelo predictivo y no de aciertos.

Reparos

El doctor en Ciencias Ambientales, Ricardo Barra, destacó las estadísticas que presenta este año la gestión de episodios críticos de la intercomuna; sin embargo, sostiene que se debe poner hincapié en las medidas preventivas que indica en el texto para que la mejora del ambiente respirable no dependa de factores meteorológicos. 

“Siempre es bueno tener menos días efectivos de saturación de la calidad del aire, pero se debe tener en cuenta que acá también ha influido positivamente ciertos factores ambientales que nosotros no controlamos como las precipitaciones.  El llamado es que en Chillán se siga haciendo esfuerzos para que la gente siga interiorizándose del plan, porque el solo hecho de que exista no va a resolver los problemas”, sentencia.

Respecto al 85% de asertividad del sistema predictivo, Ricardo Barra, quien ostenta el cargo de decano de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción (UdeC), comenta que si bien se podría esperar un poco más de aciertos, lo conseguido es aceptable y significativo.