Los chillanejos que viven su segunda oportunidad

"Aún estoy convaleciente, pero me siento llena de energía y  cada vez va a ser mejor”, Vanessa Lagos Santana. "Son hartos los medicamentos que debo tomar para que el corazón se adapte a mi organismo”, Juan carlos Aqueveque

Agradecidos con la segunda oportunidad de vivir se sienten dos chillanejos quienes tras una larga lucha contra sus enfermedades lograron recibir un órgano que les permitió sobrevivir. Dos historias que se unen tras el gesto solidario de familias que decidieron optar por extender la vida de otros.

Así estuvo Vanessa Lagos Santana por una hepatitis autoinmune, cuya espera acabó el 10 de julio tras recibir un hígado en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, en una cirugía que se extendió por 8 horas, y que no estuvo exenta de complicaciones.

Hoy la joven, de 28 años, respira tranquila, se siente bien, ya que regresó este sábado recién pasado a Chillán para reencontrarse con su familia, que seguía a la distancia sus avances desde el 22 de julio, cuando recibió el alta médica.  El periodo posterior vivió en Santiago juntos a sus tíos y pareja para continuar con los controles semanales a fin de descartar cualquier anomalía derivada del trasplante.

“Ahora me van a controlar cada tres semanas, estos meses son delicados, me tengo que cuidar porque aún tengo las defensas bajas, uso mascarilla en lugares con mucha gente, al igual debo cuidar la alimentación, porque el hígado puede ser rechazado en tres años”, explicó Vanessa.

$100 millones costó la operación, suma que fue cubierta a través del Auge. Solo los costos de algunos medicamentos y de la hospitalización tuvo que asumir Vanessa durante el periodo previo, cuando estuvo grave y fue ingresada como prioridad nacional.

“Estoy agradecida de Dios y de toda la gente que me ha apoyado. Hace poco fallecieron unos niños que estaban esperando trasplante y yo solo esperé 15 días, ya que era prioridad nacional”, enfatizó.

Ahora tras esta nueva oportunidad que le dio la vida, quiere seguir trabajando en telares y vivir en una parcela junto a su pareja en camino a Portezuelo.

Una evolución favorable ha presentado el chillanejo, Juan Carlos Aqueveque, de 59 años, tras recibir un corazón en el Hospital Clínico Regional Guillermo Grant Benavente. 

Se trata del segundo trasplante exitoso que se concreta en el sur del país en ese complejo asistencial por un donante de 32 años, de San Pedro de la Paz, quien falleció tras las graves lesiones que sufrió en un accidente.

Antes de esta operación, Juan, hace 17 años sufrió tres infartos, por lo que tuvo que ser sometido a un baipás y vivía con un desfibrilador que llevaba instalado en su pecho. Sin embargo, el 12 de agosto una nueva oportunidad se abrió para este vecino de la Población Santa Elvira, quien tras años de espera logró concretar esta operación que le devolvió las ganas de vivir.

Juan Carlos recibió el alta médica el viernes 25 de agosto y desde ese día siente que ha  “renacido”. Sin embargo, su estado de salud sigue siendo monitoreado por el equipo médico penquista, a través de controles y exámenes.

“Me siento súper bien, tengo un pequeño dolor por la herida, algo esperable por la operación. Siento que volví a nacer, como si tuviera 28 años menos. Los médicos están contentos y sorprendidos por la reacción que he tenido, ya que ha sido una evolución positiva”, comentó.

Por esta razón recalcó la importancia de la donación y realizó un llamado para que la ciudadanía se sume a esta acción y también a que respeten la voluntad de sus familiares que deciden, en vida, ser donantes.

“Uno a veces se niega y cuando le toca a uno la sufre. Una vida da para salvar varias vidas más. Le doy las gracias al doctor Seguel y a todo el equipo médico”, señaló.