Monitores ambientales

A estas alturas nadie puede poner en duda que Chillán es una de las ciudades más contaminadas de Chile y del planeta, como reveló días atrás el registro de mediciones consignados en la página web www.aqicn.org, que compara en tiempo real estaciones de monitoreo en línea de diferentes países. 

La situación ha motivado que se elabore un Plan de Descontaminación Ambiental (PDA) que no ha logrado -por limitaciones presupuestarias- los resultados esperados en sus primeros dos años, tanto en medidas estructurales como el recambio de estufas y aislación térmica de las viviendas, como en la capacidad técnica para generar información útil para orientar el trabajo de prevención y fiscalización. Con apenas dos monitores, es poco lo que se puede hacer. 

Los instrumentos ambientales INIA y Purén, que reciben sus nombres al ubicarse el primero en el Instituto de Investigaciones Agrarias del sector de Quilamapu y el segundo en la Población Purén, registran los niveles de material particulado desde hace más de una década y si bien la información que brindan fue suficiente para que el Ejecutivo decidiera la elaboración del PDA, siempre ha existido la duda sobre los verdaderos niveles de polución que afectan a los habitantes de Chillán y Chillán Viejo, principalmente en los espacios geográficos que la tecnología no alcanza a calcular.

El propio alcalde chillanvejano, Felipe Aylwin, desde hace un par de años se viene quejando por el hecho de que en su comuna se desconocía a ciencia cierta el grado tóxico de material particulado fino (MP2,5), el más peligroso derivado del uso de leña, que contiene el ambiente de su ciudad en las épocas de otoño-invierno. 

Sin embargo, aquella debilidad comenzará a ser superada, gracias a la puesta en marcha de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire desarrollada por el Centro de Óptica y Fotónica (Cefop) de la Universidad de Concepción. Esta iniciativa que fue lanzada ayer y que es financiada por la Corfo, consideró la instalación de un total de 7 equipos en las comunas de Chillán y Chillán Viejo, que serán una importante herramienta de apoyo para la toma de decisiones de mitigación que tomen las autoridades de Salud y Medio Ambiente.

Se trata, sin duda, de una buena noticia, pues el contar con más y mejor información abre expectativas de una prevención y control más eficientes, como también de mayores niveles de conciencia en la ciudadanía. 

La información oportuna es clave no solo para que las personas adopten acciones protectoras de su salud, sino que también está demostrado que favorece la concientización de la ciudadanía respecto de las medidas dispuestas por la autoridad, de manera que éstas sean respetadas. 

Es indudable que el problema de la contaminación atmosférica en Chillán y Chillán Viejo no es solo ambiental, de hecho, es una problemática cultural, social y económica, pero es gracias a la información que hoy existe mayor conciencia de las externalidades negativas de la calefacción a leña, como también de la necesidad de mejorar la aislación térmica de los hogares, preferir la leña seca o usar dendroenergéticos menos contaminantes.