Brecha digital

Un reciente estudio de la Fundación País Digital, “Uso de Internet en Chile, la otra brecha que nos divide”, a partir de los datos de la Encuesta Casen 2015, reveló que un 46,5% de los hogares de Ñuble tiene acceso a Internet, lo que la ubica como la región con menor acceso en el país, seguida por La Araucanía, con un 49,5%, y muy lejos del promedio nacional, de 65,2%.

A nivel comunal, el estudio muestra, además, que en la Región de Ñuble existen grandes brechas de acceso, pues hay comunas como Chillán y Chillán Viejo, que exhiben tasas de 65,8% y 65,4%, respectivamente, mientras que en el otro extremo, Portezuelo y Cobquecura apenas llegan al 33,1% y 34%, respectivamente.

La brecha de acceso que se observa en Ñuble respecto del resto del país, así como las abismantes diferencias entre comunas urbanas y rurales, dicen relación con la alta ruralidad de la nueva región, expresada en la gran dispersión geográfica de su población, lo que se traduce, en la práctica, en mayores costos para las empresas proveedoras.

En la era de las tecnologías de la información, la conectividad digital establece una separación entre los conectados y los no conectados, tal como lo fue el alfabetismo y el acceso a la educación en épocas pasadas, definiendo así la perpetuación de brechas económicas y sociales que se reflejan en una menor calificación del capital humano e ingresos más bajos de quienes no tienen acceso a internet.

De esta forma, las herramientas digitales, que en teoría tienen la virtud de democratizar el acceso a la información, suponen en el caso de Ñuble, todo lo contrario, discriminando a la población con acceso a internet, principalmente urbana, respecto de la población sin acceso, fundamentalmente rural, en una suerte de ciudadanos de primera y de segunda, contribuyendo con ello a acentuar las otras brechas, como el acceso a agua potable, electricidad, salud y educación, y que junto a las inequidades salariales, han sido las catalizadoras de la fuerte migración de jóvenes desde el campo a las ciudades.

Es por ello que así como el Estado ha asumido la misión de mejorar la calidad de vida en las zonas rurales, destinando recursos a proyectos de agua potable rural y electrificación, por ejemplo, también está haciendo un esfuerzo por llevar internet a zonas rurales, generando alianzas con las empresas y subsidiando la oferta, esfuerzo que todavía es insuficiente, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo.

Para la nueva región resulta imperativo avanzar rápidamente en superar esta brecha, no solo como una herramienta para reducir las inequidades en materia educacional, sino también como una forma de mejorar la competitividad de las micro y pequeñas empresas que tienen serias limitaciones en el acceso a canales de comercialización y a transferencia tecnológica.

En este escenario, es fundamental entonces que entre las tareas prioritarias de las autoridades de la nueva región se definan estrategias para avanzar a mayor velocidad en cobertura digital, porque no hacerlo, equivale a alejar aún más a las comunas de Ñuble del desarrollo, condenándolas a profundizar su rezago económico.