Debate en progreso

Desde que comenzaron a operar los primeros rellenos sanitarios a fines de la década del 90 y sobre todo después que en 2011 se conoció la recepción de desechos industriales en Chillán Viejo, hemos sido testigos de la férrea oposición de gran parte de la población de la comuna histórica, que considera ostensiblemente peligrosa la operación de estos recintos para la integridad del medio ambiente. 

La razón principal de quienes resisten esta actividad es su potencial impacto contaminante y si bien en algunos casos puede observarse un tono emotivo que supera las fundamentaciones técnicas, la fuerza de los hechos ha revelado que tal preocupación no es infundada. 

Por lo anterior, cuando a principios de agosto la empresa Inversiones y Servicios Inser S.A. ingresó a tramitación ambiental un proyecto para construir un nuevo relleno sanitario, al lado del ya existente, generó reacciones de rechazo y despertó viejos temores entre sus habitante. 

La iniciativa “Centro de manejo ambiental Ñuble sustentable” considera la disposición final de 7.565 toneladas mensuales de residuos sólidos domiciliarios y asimilables, de las comunas de Chillán, Chillán Viejo y Cauquenes. La inversión proyectada bordea los 5 millones de dólares y su emplazamiento es 9 kilómetros al sur del cruce O’Higgins con Baquedano, en un predio donde operó hasta 2002 el relleno de Enasa y a poca distancia del relleno Ecobío. 

El viernes pasado el proyecto no fue admitido a tramitación por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), que objetó una serie de aspectos, algunos de forma, pero también otros de fondo, asociados a los planes de emergencia y monitoreo del impacto ambiental en la fauna de la zona. Sin embargo, todo indica que la empresa lo volverá a presentar una vez que haga las correcciones, con lo que el debate en torno a este proyecto continuará por un buen tiempo. 

Desde una óptica economicista, sin duda, la irrupción de un nuevo actor debería contribuir a reducir los precios por la disposición final de residuos que hoy pagan los municipios de Chillán y Chillán Viejo. Además, su emplazamiento es coherente con el uso de suelo de dicha zona, de acuerdo al Plan Regulador Comunal vigente, que permite allí los rellenos sanitarios. 

Sin embargo también se debe poner en la balanza la carga ambiental que significará sobre ese territorio y sus habitantes, que soportan la pesada realidad de estar convirtiéndose en una zona de sacrificio. Tal proceso se viene dando desde hace tres décadas, transformando por completo el paisaje y la calidad ambiental de lo que antes era una apacible zona rural. Ello ha afectado también su valor, pues nadie está interesado en comprar terrenos que coexisten con basurales.

Habrá que seguir con atención el desarrollo de este proyecto, a fin de que se consideren todas sus variables, especialmente los impactos negativos en el medio ambiente y en la calidad de vida de los vecinos de las zonas circundantes. Bienvenida es la competencia en el mercado local de disposición de la basura domiciliaria, pero no a cualquier precio.