Distraídos al volante

Hablar por teléfono celular, o recibir y enviar mensajes mientras se conduce, aumenta las probabilidades de tener un accidente. Según la estadística que lleva Carabineros, ésta ha sido la causa de 13.398 accidentes en los últimos 6 años en la Región del Bío Bío. También resulta revelador y sorprendente saber que cada día en Chillán se cursan 15 infracciones por este motivo.

Carabineros admite que, a nivel local, éste es un hábito que se ha hecho extremadamente común entre los conductores. Incluso reconocen que hablar es prácticamente un “mal menor”, pues el gran problema hoy es el chat de los servicios de mensajería y redes sociales. 

Según estudios realizados por Conaset, el 83% de los conductores envía o revisa su correo electrónico y más del 60% revisa su Whatsapp mientras va al volante. Esta misma entidad ha realizado pruebas que demuestran que estas inconductas reducen hasta en un 90% la capacidad de concentración y reacción, mientras que hablar con manos libres lo hace en un 30%, pese a que esto último está permitido por la ley. 

De hecho, los especialistas en seguridad vial tampoco son partidarios de la utilización del sistema de manos libres, porque si bien el mecanismo evita que el conductor aleje las manos del volante, al mantener una conversación no desaparece el efecto distractivo, y señalan y resaltan que hablar por teléfono mientras se está en pleno tránsito aumenta en cuatro veces las posibilidades de un choque. 

Mucho más riesgoso es, por supuesto, tener que buscar un auricular para contestar una llamada entrante o dispersarse tratando de leer un mensaje de texto o digitar una respuesta.  

Estos datos están en sintonía con un estudio realizado recientemente por la Conaset, a partir del cual se comprobó que el 90 por ciento de los conductores que hablan o emiten mensajes de texto mientras manejan realizan maniobras erróneas o peligrosas. También hablar por teléfono mientras se conduce reduce el tiempo de reacción en alrededor del 10 por ciento en términos del frenado y en un 20 en términos de acelerar después de frenar, lo cual interfiere con la fluidez del tránsito. Además, los usuarios de celulares, pese a usar indistintamente teléfono de mano, con audífono o manos libres, violan las señales de tránsito tres veces más que los conductores sin distracción. Los que manejan hablando por teléfono no perciben el ambiente de conducción, ya que alrededor del 70 por ciento de la información visual no se procesa en absoluto. 

No hacen falta más datos ni nuevos estudios o investigaciones para determinar fehacientemente la causalidad entre el uso del celular mientras se conduce y los accidentes que por ese motivo pueden ocasionarse. Por ello, además de ser inflexibles en la aplicación de las sanciones previstas para los casos de violación de las normas pertinentes, resulta oportuno poner en marcha campañas de educación vial, como la que fue lanzada la semana pasada bajo el título “Si manejas no chatees”.

Chillán y Ñuble poseen un lamentable récord de muertes y heridos graves en accidentes viales, por lo que todo esfuerzo que se haga para disminuirlos debe ser bienvenido.