[Editorial] La cuarta reforma

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Mauricio Ulloa

La cuarta y última gran reforma de su Gobierno envió ayer la Presidenta Michelle Bachelet al Congreso. Se trata de tres proyectos de ley que se tramitarán por separado para reformar el sistema de pensiones.

 El primero consiste en una reforma Constitucional que crea un ente independiente que administrará el 5% adicional de cotización (Consejo de Ahorro Colectivo); el segundo, es el proyecto que crea el Nuevo Ahorro Colectivo de 5%. De ese porcentaje un 3% será de ahorro personal heredable, mientras el 2% restante será bajo una lógica solidaria; y el tercero, el proyecto que reforma el funcionamiento de las AFP.

Los detalles de los proyectos aún no se conocen, pues el Gobierno -por deferencia hacia el Poder Legislativo- le hará llegar primero a senadores y diputados la “ingeniería fina” de la iniciativa. En todo caso, de los aspectos que se han hecho públicos, parece positivo el conjunto de medidas para una mayor inclusión e información de los afiliados. A ello, se suman nuevos espacios para que puedan ejercer un mayor control del sistema, monitoreando la ejecución de las políticas de inversión de sus recursos y ejerciendo un rol relevante en la elección de directores de las sociedades donde se invierten sus fondos.

Dentro de las materias ausentes, varios expertos coincidieron ayer que la más sensible son no elevar la edad de jubilación, en particular la de las mujeres, y la situación de los independientes, que son realidades que tanto la Comisión Marcel, como la del economista David Bravo, recomendaron abordar. 

También era previsible que las AFP rechazaran ipso facto la reforma, disparando contra el aumento de burocracia que supone la creación del administrador estatal de los fondos de ahorro colectivo. 

Como ocurrió con las otras tres reformas impulsadas por su administración -tributaria, educacional y laboral-, la Presidenta Bachelet sabe que esta propuesta no dejará a todos conformes. “Algunos dirán que no es suficiente y otros que es demasiado radical, pero debemos impulsar cambios que sean viables”, comentó ayer a la prensa. 

La discusión de estas iniciativas, de por sí complejas y los intereses que están en juego, anticipan una tensa tramitación legislativa que se verá amplificada por el factor elecciones. Esta combinación no pinta un escenario auspicioso para el análisis sereno y responsable que debe tener una reforma de este tipo, pues sabemos que en el fragor de las campañas los opositores se transforman en enemigos y el esfuerzo por hacer las cosas bien se ve diluido por la necesidad de satisfacer intereses electorales. 

En el Gobierno y todo el espectro político, lo mismo que en la industria de las pensiones, hay consenso en que esta propuesta introduce los cambios más radicales desde que se instaló el sistema de las AFP durante el régimen militar, razón más que suficiente para que en su discusión legislativa primen el bien común y el sentido común, con acuerdos consensuados que incorporen nuevos principios de solidaridad, pero con responsabilidad fiscal.