[Editorial] Brotes verdes en Ñuble

El año pasado, las autoridades económicas calificaban con optimismo la cifras de crecimiento como “brotes verdes” y “señales primaverales”, sin embargo, en los meses posteriores los números demostraron que era prematuro hacer ese juicio. En el caso de Ñuble, una provincia que muestra un rezago crónico en materia de dinamismo económico, dicha realidad no es muy distinta, sin embargo, el segundo semestre del presente año pareciera ofrecer mejores perspectivas.

Si bien el contexto nacional e internacional pemiten anticipar con poco margen de error que la actividad económica debiera mostrar signos de recuperación durante la segunda mitad del presente año, la mayoría de los analistas han corregido sus proyecciones de crecimiento a la baja.

Afortunadamente, en la futura Región de Ñuble el panorama también comienza a despejarse, de la mano de las positivas cifras de sectores como el turismo, la construcción, el comercio y la agricultura, donde el denominador común ha sido la inversión.

En el caso del turismo, el principal destino de Ñuble, el Valle Las Trancas y las Termas de Chillán, comenzó a revertir los malos resultados de la temporada invernal 2016, y tanto las mediciones del INE como del Sernatur arrojaron alzas para junio y julio. De hecho, mientras el Sernatur estima que en julio debiera observarse un aumento superior al 10% en la llegada de turistas, en Nevados apuestan por batir un nuevo récord de visitantes. Pero más allá de la presencia de nieve, dos elementos han sido clave: la inversión en infraestructura turística y el trabajo de promoción.

En el rubro construcción, la superficie autorizada en junio mostró un alza de 193% en la comparación interanual, dejando atrás tres meses de números rojos en un contexto de desaceleración de la actividad en general. Y si bien este dato anticipa un dinamismo que se podrá observar recién en los próximos meses, constituye una señal importante en materia de inversión.

En el sector comercio, todos los análisis apuestan por el relevante rol que jugará en la segunda mitad del año como uno de los principales motores de la economía, lo que se observa no solo en materia de ventas, sino que también en generación de puestos de trabajo. En Ñuble, si bien las pymes advierten que las ventas siguen bajas, en el retail ya se advierten señales positivas.

Finalmente, la agricultura y la agroindustria, que durante estos años de desaceleración han sido las vedettes en materia de crecimiento, continuarán por el camino de la inversión sostenida en plantaciones e infraestructura, principalmente en el rubro frutales. Al ser este sector uno de los pilares económicos de Ñuble, los resultados permearán a todos los demás, con positivos efectos en el empleo y el comercio también, como ya está ocurriendo.

Para construir región, sin embargo, es clave reducir la alta variabilidad de los principales sectores de la economía local, derivado en parte de la estacionalidad, pero también de la alta dependencia del comportamiento de los precios de los commodities a nivel internacional.

De esta forma, Ñuble podrá mirar con optimismo el futuro solo en la medida que logre una adecuada diversificación de su matriz productiva, promoviendo la inversión en aquellos sectores en los cuales exhibe ventajas comparativas en los mercados internacionales.