[Editorial] Nuevo hospital

No hay ninguna duda que desde el derecho natural y la Constitución, pasando por todas las leyes, garantizar la salud de la población es una de las principales obligaciones del Estado. No es de extrañar, entonces, la indignación de la ciudadanía cuando en los hospitales públicos se postergan tratamientos y operaciones o los aspectos deficitarios superan la capacidad de entregar una atención oportuna y de calidad. 

En el caso de Ñuble, donde el 90% de las prestaciones hospitalarias se realizan a través del sistema público, existe un evidente rezago respecto de zonas con mayor población y dinamismo económico, factores que finalmente han terminado inclinando la balanza en términos de acceso y satisfacción de los usuarios y sus familias.  

Para nadie es un misterio que el Hospital Herminda Martín se encuentra superado en su capacidad de camas, pese a los esfuerzos de sus directivos por mejorar la gestión institucional y la atención de los pacientes. En honor a la verdad, los avances en la última década han sido significativos, pero palidecen frente al constante aumento de la demanda y la postergación de inversiones mayores, como precisamente ha ocurrido con el nuevo hospital de Chillán. 

Sin embargo, la semana pasada se registró un importante hecho que viene a ser un contrapeso del negativo cuadro precedente, pues la Contraloría General de la República aprobó finalmente la adjudicación de su diseño y construcción al grupo italiano Inso Chile. 

La positiva noticia, que termina con la incertidumbre derivada del fracaso del anterior proceso de adjudicación de esta emblemática obra, supone que durante el mes de agosto se firmará el contrato para la edificación del recinto, que será el más grande y moderno de la Región de Ñuble. 

Se trata de un establecimiento de 128 mil metros cuadrados, superficie tres veces mayor a la del actual hospital de Chillán. Su construcción permitirá incrementar el número de camas, ya que albergará un área de hospitalización con una capacidad de 530 camas, distribuidas en salas de 64 metros cuadrados, con el fin de brindar mayor comodidad a los usuarios. A su vez, contará con 99 box de atención ambulatoria, 17 clínicas odontológicas y 14 pabellones con capacidad para 8 mil operaciones al año, el doble de la actual capacidad del Herminda Martín.

El nuevo hospital, que estará terminado en agosto de 2022, demandará una inversión de aproximadamente 180 mil millones de pesos, ya que si bien el Ejecutivo tenía proyectado $160 mil millones en la arquitectura, la implementación sumará otros $22 mil millones entre equipos e instrumental médico. 

Se trata de la mayor inversión pública de la que se tenga registro en la zona durante los últimos 70 años y si bien en salud no todo es fierro y tecnología, es indiscutible que esta nueva infraestructura brindará la oportunidad de incorporar a más y mejores especialistas y de entregar prestaciones oportunas, seguras y respetuosas de la dignidad de las personas, objetivos esenciales de la injustamente devaluada salud pública chilena.