Ilegalidad afecta la clausura de nuevos pubs

En tierra de nadie y cuestionados se sienten los concejales de la ciudad respecto del proceso de aprobación de las patentes de alcoholes en la ciudad.

Durante este mes se realiza la renovación de las credenciales de funcionamiento de los puntos de venta de alcohol, tanto en lo que se refiere a restaurantes, y pubs, como cantinas, distribuidoras o licorerías.

En general, se trata de temas complejos, pues en no pocos  casos, junto a las solicitudes de renovación por otro semestre,  aparece documentación proveniente de juntas de vecinos, comunidades aledañas y de Carabineros que parecen justificar la no extensión.

Durante este mes el concejo, a instancia de unidades vecinales, reprobó el funcionamiento de los pubs Decibel y Matahari, lo que les valió el apoyo de vecinos, pero el rechazo de los comerciantes y clientes de los recintos.

Este viernes el concejal Víctor Sepúlveda comentó: “nos hacen aparecer como los malos de la película y en algunos casos parecen que existen razones para achacarnos que actuamos fuera de la legalidad, pues hemos planteado que todo pub con tres o más partes debe cerrar”.

Precisó que esa condicionante no se encuentra en ninguna normativa legal, pues es una norma de uso local que ni siquiera está incorporada dentro de una ordenanza de alcoholes.

Es por ello, sostuvo Sepúlveda, “tenemos que aprobar en el corto plazo una actualización de la ordenanza de alcoholes que permita sostener nuestros argumentos cuando clausuramos algunos locales de venta de alcohol”,

La concejala Nadia Kaik indicó: “estamos expuestos a quejas críticas y a cuestionamientos legales. Los empresarios cuyos locales no podrán funcionar recurrirán a tribunales y esperamos que la municipalidad tenga sustento jurídico”.

Responsabilidad empresarial
Kaik planteó que es necesario que los empresarios del rubro, con el fin de evitar sanciones y eventuales cierres en el futuro, cumplan a cabalidad con todas las normativas de operación de los locales.

Agregó que en muchos casos han sido plenamente justificadas las quejas vecinales por ruidos molestos y desórdenes en la vía pública que hacen rechazar las patentes.

Desde esta perspectiva lo que se pide es que los dueños de pubs y restaurantes inviertan en acondicionar sus locales con sistemas de reducción de ruidos y logren contener a las personas que pueden generar disturbios o problemas en el entorno.

Lo que se plantea es un tema de responsabilidad empresarial, de tal manera que sepan invertir sus utilidades en medidas que le den sustento al negocio.

Kaik, al igual que Camilo Benavente, son partidarios de generar una zona demarcada en la ciudad , esto es una suerte de ”barrio rojo”, donde existan tales establecimientos y con ello reducir las permanentes quejas de vecinos.

Además los concejales esperan que la nueva ordenanza de alcoholes, que sigue en estudio, sea capaz de reducir la cantidad de patentes de licores de categoría limitada y que están excedidas en la ciudad.

En la urbe, por población,  no deben existir más de 350 licorerías del tipo limitada, pero estas sobrepasan las 400.