[Editorial] La Región XVI

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Fernando Villa

Uno de los últimos hitos del proceso que debe llevar a la creación de la Región de Ñuble se vivió ayer en el Senado, que aprobó (26 votos a favor y dos en contra) las enmiendas realizadas al proyecto por la Cámara de Diputados, lo que en rigor significa que el proyecto ha recibido el respaldo de ambas cámaras del Congreso Nacional, restando solo el pronunciamiento del Tribunal Constitucional y la promulgación por parte de la Presidenta Michelle Bachelet.  

Como ya se hizo habitual en las últimas jornadas, el hemiciclo de la Cámara Alta contó con la presencia de autoridades locales y representantes de la sociedad civil que celebraron la aprobación de la ley que crea la nueva unidad político-administrativa, un anhelo de dos décadas que se convierte e en realidad y que paulatinamente se ha ido posicionando como una necesidad de quienes habitamos este territorio. 

Una demanda local que descansó no solo en nuestras características geográficas y el leve peso de la burocracia estatal, sino que principalmente en nuestra configuración social, política, e histórica, que fueron, a fin de cuentas las razones de por qué los diferentes actores de la vida provincial se articularon en función de un proyecto político territorial que ha trascendido el sueño independentista surgido en la década del 90 y también el por qué, desde que ingresó al Parlamento, el 1º de septiembre de 2015, esta iniciativa fue capaz de sortear positivamente cada una de sus etapas legislativas. 

Corresponde en esta hora de satisfacciones reconocer el respaldo del Ejecutivo, que desarrolló un proyecto pertinente, con escucha activa de las bases ciudadanas y una oportuna utilización del mecanismo de las urgencias legislativas para que la iniciativa no sufriera postergaciones en su tramitación, lo mismo que el trabajo de senadores y diputados de la zona que, sin mezquindades partidarias, influyeron para asegurar el respaldo de los representantes de sus respectivas coaliciones.

Lo mismo cabe para los gobiernos locales y las instituciones no gubernamentales, que han sido clave para el éxito de este proceso, evolucionando en sus convicciones, desde cómo un cambio político-administrativo podía ser la respuesta a tanta necesidad insatisfecha -que no son otra cosa que nuestras deficiencias- al reconocimiento de las oportunidades que nos ofrecen la vocación productiva de este territorio, la riqueza y diversidad ecológica que nos distingue, el potencial energético, nuestra proyección internacional, los centros de investigación y la formación de capital humano de excelencia que realizan las universidades locales, nuestra identidad e historia.

Bienvenida ahora es la celebración, pero no debemos olvidar que cada etapa legislativa superada ha instalado con más fuerza la necesidad de acometer las urgentes tareas que le corresponden a las fuerzas vivas de Ñuble, donde las definiciones estratégicas de qué queremos ser y los acuerdos público-privado para concretar esa visión son las próximas metas a cumplir. 

En definitiva, este histórico hito alcanzado en el Congreso de la Nación no deben conducir a un triunfalismo ingenuo, pues queda todavía mucho trabajo por delante en los ámbitos político, técnico y ciudadano. El inmovilismo en cualquiera de ellos dejará coja la dinámica transformadora, que es la esencia de la recién creada Décimo Sexta Región del país.