Áreas verdes: vecinos tienen un rol clave

Las araucarias y palmeras que fácilmente alcanzan los 15 metros de altura y que son parte de la veintena de árboles que dan vida a la pequeña plaza Coiquén de la homónima villa, son fieles testigos del esfuerzo vecinal por mantener en buenas condiciones el espacio. Hace cinco décadas el pequeño terreno ubicado entre los pasajes Lastarria y Los Avellanos no era más que un paño que servía solo para acumular basura.

El desaprovechamiento urbano del espacio pensado originalmente como área verde y ante la falta de proyectos municipales para rescatar el lugar, el vecino José Rubilar decidió plantar los primeros árboles y sembrar prado, según recuerda Gonzalo Rubilar, hijo del octogenario.

“Después que mi papá partió con la iniciativa hace 50 años, todos se dieron cuenta que era necesario cuidar ese terreno como zona de encuentro vecinal. Entre todos los propietarios acordaron financiar los gastos que mi papá hacía en el cuidado de la plaza, hasta que después, con el tiempo, el municipio se hizo responsable de la mantención”, comenta Rubilar.

Ana Palma vive en el pasaje Los Copihues, justo al frente del espacio público y admite que el lugar es un verdadero orgullo para todos los vecinos, porque demuestra el compromiso asumido desde hace muchos años; de hecho, afirma que constantemente se preocupan de que nadie arroje basura y que no se dañen las siete bancas instaladas.

Por su parte, Patricia Ocampo, quien vive en las cercanías de la Plaza Rosita O’Higgins, advierte que si bien la empresa concesionaria encargada de tener en óptimas condiciones las áreas verdes (Núcleo Paisajismo) cumple con su trabajo, opina que la unión vecinal también pone de su parte.

Desinterés

Poco más de un año de remodelada tiene la plaza ornamental que abarca casi media hectárea entre las calles Cerro Constancia, Los Picunches y Cerro Aracar en la villa Nevados 1, en el sector oriente. Columpios con los asientos rotos, papeleros retirados de cuajo, prados que se resisten a morir y basura desperdigada es el panorama diario.

“Uno trata de cuidar y mantener limpio, pero hay otros que no les interesa nada; botan basura y hasta los basureros los quemaron. La tapa que cubre la llave para regar la plaza la he soldado dos veces y otra vez está rota; no cuidan, pero después son buenos para criticar al municipio diciendo que no se hace nada(...) La junta de vecinos tampoco se ve que sea relevante e influyente”, comenta Cristian Muñoz.

Cansados de esperar, pero aún con la esperanza de que se ejecute el antiguo proyecto de áreas verdes en los paños que den continuidad al Parque Sarita Gajardo, se encuentran los vecinos del sur oriente.

Sandra Navarrete llegó a vivir a la calle Covadonga hace ocho años y su casa colinda con una zona baldía. “Hace dos años que se viene hablando de esta idea de hacer áreas verdes, pero hasta ahora no pasa nada y todo esto empeora, porque la gente se dedica solo a ensuciar; creo que falta compromiso. Otra de las cosas es que la junta de vecinos tampoco es proactiva y no exige al municipio que se haga un proyecto y que comprometa a la comunidad a cuidar”, manifiesta Sandra Navarrete.

Concesión

Según reveló un trabajo ciudadano en terreno realizado en febrero pasado por la ONG local Sello, el 33% de los espacios públicos de la comuna destinados a la vegetación y ornamentación se encuentran poco o mal cuidados, la mayoría de ellos en el sector oriente.

Una de las conclusiones a las que llegó la ONG, de acuerdo a su vocero, Nelson Miranda, fue que los lugares donde más deprimidas estaban las áreas verdes eran en zonas con juntas de vecinos poco fuertes o estaban desorganizadas, lo que influía en el hecho de que no exista el compromiso por el cuidado.

El organismo sugirió fortalecer la labor de las bases para que mejore su representación, más aún teniéndose en cuenta que el próximo año Chillán duplicará la superficie de áreas verdes que recibirán mantención, pasando de 382 mil hasta alrededor de 750 mil metros cuadrados de prados, arbustos y árboles ornamentales.