Municipio prepara reglamento para la feria libre del mercado

Los feriantes instalados en la plazoleta Sargento Aldea deberán respetar una serie de normativas  que la entidad edilicia prepara, con la finalidad de mejorar el servicio que prestan a la comunidad.

No se trata de una ordenanza propiamente tal, sino que de un reglamente interno, que está siendo elaborado por el Departamento Jurídico, Administración, la dirección del Mercado, que tendrá carácter de obligatorio.

Hasta ahora los locatarios instalados en el lugar carecen de preceptos claros que dirijan sus actividades laborales y hasta ahora nadie se había preocupado mayormente de elaborar un documento de aquel tipo.

Una serie de acontecimientos llevaron a que el gobierno comunal tomara la iniciativa de reglamentar las actividades comerciales en un sector estratégico de la ciudad como es ese paseo ciudadano.

Un hecho gravitante para este nuevo paso es que la municipalidad invirtió $290 millones en dotar al dinámico patio de Arturo Prat de una techumbre que deja atrás la precariedad en la que trabajaban los feriantes y que adicionalmente entrega condiciones de comodidad para usuarios.

Se suma a ello que tras la entrega de la techumbre algunos locatarios lanzaron críticas al municipio, por los lugares a los que fueron destinados, que en algunos casos distaban pocos metros de los anteriores.

Las diferencias se exacerbaron cuando el alcalde Sergio Zarzar planteó que a pesar de las quejas de los vendedores, estos obtienen ganancias muy superiores a lo que cancelan al municipio por el arriendo de los espacios,  que no sobrepasan los $150 mil al año por derecho de uso de cada sitio.

Se suma a ello que los proveedores de frutas, verduras y hortalizas no invirtieron nada para asegurarse mejores instalaciones, pues todo el adelanto fue costeado por el municipio.

Adicionalmente el alcalde,  tras entregar la obra de desarrollo, planteó la idea de que los vendedores dejen en manos de los compradores la elección de los productos comercializados, tal como ocurre en otras ferias y en supermercados o negocios establecidos en general.

Frente a este panorama el asesor jurídico del municipio, Pedro San Martín, informó  ayer la regulación tiene como objetivo que la municipalidad tenga claro “quien ejerce la actividad y la manera en que la ejerce”.

Se suma a ello que en la normativa inédita hasta ahora se pretende garantizar que los instrumentos que los comerciantes utilizan para pesar “sean los correctos y no estén descalibrados”. 

En la actualidad la municipalidad, plantea San Martín,  tiene una normativa de esas características en la ordenanza de la plazoleta Sargento Aldea, pero se quiere replicarla hacia la feria libre para garantizar un buen servicio a los clientes.

El abogado municipal sostuvo que los comerciantes de la feria libre tienen para el desarrollo de sus actividades comerciales “un permiso que la autoridad les otorga o no; ellos no tienen derechos, solo un permiso”.

Desde ahora, destaca en tanto el concejal Jorge Vaccaro,  los vendedores tendrán normas que sobre todo garantizarán los derechos de los usuarios que llegan diariamente a adquirir productos en el sector y que requieren “pesos y valores justos”.

El concejal entiende que a través de las nuevas reglas los locatarios se verán beneficiados, pues muchas personas que prefieren otros formatos para adquirir productos retornarán a la feria libre de Chillán.

De esta manera, apunta el concejal Camilo Benavente,  se pretende revitalizar la feria y por extensión al Mercado y convertirlo en un centro comercial de prestigio y con todos sus locales abiertos.