Consumo de drogas aumenta un 110% en escolares en 4 años

Bernardo Pastén, el encargado comunal del Senda Previene terminaba su jornada laboral del pasado viernes, cerca de las 19.30 horas, y una de sus últimas actividades fue una reunión en la que se revisaron las proyecciones que tendría el estudio sobre consumo de alcohol, tabaco y drogas en la población escolar. La conclusión era lógica: el consumo de marihuana, pasta base, inhalables y tranquilizantes aumentaría, como en cada estudio, respecto al año pasado. Y si se necesitaba algo para disipar dudas, su viaje de vuelta a casa se lo daría.

“Yo vivo en una población acá en Chillán, y cuando me volvía a la casa, vi a varios niños fumando marihuana y pasta base, sin siquiera disimularlo o esconderse, como al menos se hacía hace un par de años, ahora les da lo mismo que los vean y sí, son cada vez más”, decía con evidente tono de lamento.

Todas esas llamadas que a diario recibe el Fonodrogas 135 de Carabineros, o el 134 de la PDI, respecto a jóvenes drogándose en la vía pública, se refleja de manera incontestable en las estadísticas recogidas por la Oficina Municipal de Seguridad (Omse) con base en cifras obtenidas por el mismo Senda Previene y Carabineros de la Segunda Comisaría de Chillán, que dan cuenta que el consumo de marihuana y pasta base entre la población escolar de la comuna, aumentó en un 110% desde el 2011. Y un 152% desde el 2001, año en que comenzó a hacerse el estudio.

Por otro lado, desde el año 2007 que el estudio incorpora mediciones respecto a la ingesta de tranquilizantes sin receta, y hasta el 2015 el aumento era cercano al 93%, con un predominio marcado y evidente de las niñas y adolecentes mujeres. La buena nueva es que entre este mismo segmento, el consumo de tabaco bajó en forma sostenida y paulatina más de un 110% desde el 2001, mientras que el consumo de alcohol aumentó apenas un 4,5% en 14 años, lo que incluso podría explicarse por el mero aumento de la población en la comuna.

Las razones del descenso del consumo de cigarrillos y el virtual estancamiento del alcohol se encuentran en las agresivas y constantes campañas de comunicación que desalientan la adquisición de éstos, las constantes y fuertes alzas en los precios de las cajetillas, que ya no se vendan los cigarros por unidad, el que se restrinja su consumo a cada vez menos espacios; y a las leyes que castigan severamente a quienes conduzcan bajo los efectos del alcohol.

“Sin embargo, no hay campañas comunicacionales que prevengan a la población, en especial a los más jóvenes, respecto al consumo de la pasta base, inhalables o la marihuana, es más, respecto a esta última lo que más hay entre los escolares es desinformación, la que es apoyada por grupos de personas que a través de los mismos medios de comunicación, promueven su consumo y legalización”, advierte Pastén.

Las mujeres a la cabeza

Con base en este mismo estudio se observa que desde el 2013 las mujeres en edad escolar tomaron la delantera en el consumo de marihuana y el tabaco, ya no solo en la ingesta de tranquilizantes sin receta médica. Mientras que en 2001, el 13,4% de los varones menores de 17 años aseguraba haber fumado al menos una dosis de marihuana, solo el 9,1% de las mujeres declaraba haberlo hecho.

En 2015, en cambio, esa experiencia fue admitida por el 27,6% de los varones y por el 28,7% de las mujeres en edad escolar. Para el sicólogo clínico, Carlos Pincheira, se trata de un fenómeno estrictamente cultural. “Por ejemplo, no es que las mujeres sean más débiles o más sensibles y por eso tomen más calmantes, es solo porque las mujeres mayores se las recomiendan entre ellas, para dormir mejor, para bajar el estrés o para superar una depresión, y las hijas las imitan”.

Respecto al consumo de marihuana, “todavía los adolescentes lo sienten como un factor de riesgo, una manera de rebelarse o de romper las reglas, factor que no ven en el cigarrillo. Y es hoy cuando vemos que las mujeres ya dejaron este estereotipo de personas frágiles y pasivas y también asumen riesgos tanto  o más que los varones”.

“Ojos que no ven”

Se equivoca quien piensa que el consumo de drogas es un problema reducido a los sectores de personas con menos educación o ingresos.

“Hoy tú ves a niños de colegios caros consumiendo pasta base, ya no solo marihuana o alcohol. Esto es así porque las drogas son un negocio y el traficante se dio cuenta que los escolares son un buen mercado, porque los pitos o las dosis son baratas y ellos tienen curiosidad por probarlas”, fundamenta Pastén.

Lo anterior no es desconocido para el Gobierno, por lo que este año se implementó la campaña “Mi Escuela Sin Drogas”, que incluye más fiscalizaciones en establecimientos educacionales y campañas preventivas. De hecho, el OS7 de Ñuble ha realizado tres procedimientos con detenidos en este contexto, dos en plazas cercanas a colegios y uno a un comerciante ambulante que traficaba en un carro de golosinas.

Sin embargo, la desinformación también ha hecho lo suyo. “Es cierto que no hay estudios en Chile respecto a los daños que genera el consumo de la marihuana, pero sí existen en el extranjero y advierten sobre las propiedades curativas o paliativas, pero por medicamentos hechos en base a la cannabis, no porque se fume, ya que si es por eso, una persona también sentirá menos algún dolor físico si se emborracha”.

Y mientras Pincheira agrega que “a una persona que tiene probabilidades genéticas de manifestar una esquizofrenia o una sicosis, la marihuana podría acelerar su desarrollo”, para el director de la Dirección Provincial de Educación (Deproe), Hernán Álvarez, “acá también debe exigirse mayor responsabilidad de los padres de estos niños. No quiero usar la palabra cómplice, pero sí hay que hacerles ver que no todo lo pueden resolver las autoridades”.

Álvarez coincide con Pastén en que los estudiantes se intentan informar sobre las drogas al igual que sus mismos padres y que al final los adultos creen que a los hijos les enseñan al respecto, “pero los padres llegan cansados del trabajo, en los colegios solo exigen mejores notas y al final nunca hay tiempo para conversar de la vida ni de valores. Mientras ellos no se den cuenta, todo estará bien”, ironizó.