Comisiones edilicias

Una muy baja participación en reuniones de las comisiones internas del Concejo Municipal presentan los ediles de Chile Vamos, según antecedentes oficiales proporcionados por la Municipalidad de Chillán, lo que ha generado críticas de sus pares de la Nueva Mayoría y preocupación en el alcalde Sergio Zarzar.

En efecto, analizadas las actas de 38 reuniones, de los 13 grupos temáticos creados en el interior del gobierno comunal, se observa que el peso de las deliberaciones sobre temas planteados por el jefe comunal la llevan ediles de oposición lo que podría tener efecto sobre los planteamientos oficiales, pues es en las comisiones donde por lo general se presentan los antecedentes vinculados a iniciativas de inversión que proyecta el municipio y si no están los concejales afines al alcalde puede ocurrir que aquellas no cuenten con el apoyo político que muchas veces inclina la balanza. 

Pero no solamente debe inquietar esa asimetría política, sino también porque la ausencia de los concejales, en cuanto representantes de la ciudadanía, limita el alcance de instancias donde participan los equipos técnicos y jurídicos del municipio y se debaten las políticas sociales y los proyectos de adelanto para la ciudad. 

Al analizar las causas de este comportamiento se advierten al menos tres causales. Dos tienen que ver con los incentivos y la otra con una cuestión de estilo de gestión. Desde el punto de vista económico, para recibir la dieta que por ley se les asigna (15,6 UTM, equivalentes a aproximadamente $674.500), los concejales de Chillán deben concurrir como mínimo a tres sesiones ordinarias al mes. Si faltan sin justificativo a una de ellas, pueden reemplazarla por dos reuniones de comisión, lo mismo que si no asisten a una sesión extraordinaria. Sin embargo, por faltar a una sesión de comisión no se descuenta un porcentaje de la dieta, lo que obviamente no genera incentivos para la asistencia. 

Un segundo desincentivo está asociado a la trascendencia o impacto del trabajo que pueden realizar en las comisiones, pues el ejercicio del poder local ha concentrado la mayoría de las atribuciones de la gestión casi exclusivamente en alcaldes y alcaldesas. Sin perjuicio de lo anterior, las sucesivas reformas a los gobiernos locales han otorgado a los ediles nuevos espacios para influir sobre las políticas públicas y es precisamente por ello que resulta cuestionable la marginación de los ediles. 

Por último, un tercer elemento que explica la falta de motivación para asistir al trabajo de comisiones tiene que ver con un estilo de gestión de algunos ediles que privilegian el trabajo en terreno y el contacto con grupos de interés por sobre instancias de reflexión de temas que tienen un alto nivel de abstracción, exigen determinados conocimientos y competencias técnicas y rara vez reditúan electoralmente en el corto plazo. 

Ahora que la clase política dice mostrarse receptiva a las críticas ciudadanas, convendría que los ediles de Chile Vamos se tomaran más en serio el trabajo de las comisiones. La pregunta a la que deben responder los concejales es su disposición a cumplir la tarea que desarrollan bajo criterios de productividad e interés social, de manera que su presencia en el gobierno comunal se justifique no solo por razones de representatividad política.