Seremi evaluará filtros en estufas para agregarlos al PDA

“Yo creo que estamos al debe y que efectivamente deberíamos haber realizado estudios para determinar la calidad y condiciones de los filtros para las estufas de combustión a leña”, reconoce el seremi de Medio Ambiente, Richard Vargas, para quien es un tema que podría haber sido integrado al Plan de  Descontaminación Ambiental (PDA) de Chillán.

La autoridad regional planteó este sábado que la instalación de mecanismos para disminuir las emisiones que arrojan los cañones de estufas, los cuales ya se venden en el mercado, es un tema esencial que debe ser analizado científicamente antes de que se pueda determinar su integración al modelo que pretende limpiar la ciudad.

“Por el programa de recambio de calefactores nos gastamos una cantidad de dinero importante, que podría ser optimizada si nos gastáramos los fondos en acondicionar de mejor manera los ductos”, plantea Vargas.

Claro, mientras una estufa a pellet parte de $500.000 y puede llegar al millón de pesos, los filtros de partículas que se instalan en los cañones cuestan solo $100.000.

El jefe regional de Medio Ambiente explica que en el pasado, el Gobierno priorizó la generación de “una norma de calefactores y lo que podría ocurrir es que esos calefactores podrían ocupar esos filtros”.

El tema ha sido analizado al interior del Ministerio de Medio Ambiente, que ha recibido propuestas de diversas empresas que comercializan filtros o convertidores catalíticos para incorporarlos a las estufas, de los cuales “hay unos muy buenos, otros regulares y otros muy malos”.

En todo caso, si la entidad estatal tomara una decisión final respecto de sugerir o generar subsidios para los filtros, alguno de los cuales son bastante caros aunque hay otros más económicos, será solo a partir de análisis de laboratorio emanados de entidades certificadas.

Con recursos que son limitados el seremi se pregunta: ¿podemos gastarnos decenas de millones de pesos para definir la calidad de los filtros que existen en el mercado o nos gastamos esos millones en más calefactores que es lo que hemos estado haciendo hasta ahora?”.

Pese a la duda, igualmente solicitará que se mida la calidad y el aporte real de los convertidores catalíticos existentes, para contrarrestar las emanaciones que son producidas por las miles de estufas que existen en las ciudades, las cuales originan las emergencias ambientales.

Si bien existen filtros que han ganado concursos de innovación y por lo tanto tienen base científica de operación, en estos momentos el Ministerio de Medio Ambiente no está en condiciones de sugerir el uso de las marcas presentes en el mercado y que son ofrecidos por cadenas nacionales.

Uno de ellos es el filtro que vende Sodimac denominado Catalizador Ecofiltro 3M, que promete en su publicidad  “brindar un ambiente más limpio en tu hogar gracias a que disminuye la generación de contaminantes”. Tiene un valor de $99.990.

Vargas recalca que están a la espera de conocer experiencia piloto que se desarrolla en Coyhaique, donde han sido instalados filtros en una cantidad importante de viviendas. Al término de esta temporada se podrá conocer el resultado de este estudio y si es posible extenderlo a otras urbes como Chillán.

Complemento
Desde Temuco, ciudad que lleva una década más que Chillán con Plan de Descontaminación, el investigador de la UC Nicolás Schiappacasse sostiene que los convertidores catalíticos pueden ser “un complemento” a las medidas que se pueden instaurar para mejorar la calidad del aire de las ciudades del sur de Chile.

Agrega que teme que “los convertidores catalíticos sean considerados como la panacea,  cuando en realidad puede que no sea la solución definitiva para reducir las emanaciones aéreas que generan las estufas”.

El investigador expone que los filtros serán útiles en la medida que quienes los instalen se preocupen de disponer de un modelo de calefactor de buena calidad y en condiciones óptimas de operación, a lo que se suma leña efectivamente seca.

Plantea que si fuera instalado un convertidor catalítico en una estufa deficiente y que  además use leña húmeda, la vida útil de aquel, que es de unos cinco años, se reduciría notablemente.

“Se trata de medidas que aportan y son complementarias y habría que avanzar más en otras como la aislación térmica de las viviendas”, expone el experto.