Desafíos frutícolas

Este jueves se realizará en Chillán un inédito encuentro de productores frutícolas como parte de un ciclo de encuentros regionales que desarrolla Fedefruta, gremio que agrupa a los empresarios del rubro a nivel nacional y que cada vez ve con mayor interés lo que está ocurriendo en Ñuble, donde se observa un explosivo crecimiento de la superficie de estos cultivos.

El cambio climático, que ha desplazado algunos cultivos hacia el sur, así como la disponibilidad de suelo a menores precios que en otras regiones más al norte, han sido factores clave de esta reconversión, que según el último Catastro Frutícola de Ciren efectuado en 2016, reveló que la superficie frutícola de Ñuble se incrementó en un 40% entre 2012 y 2016, con 10.808 hectáreas, un 72% del total regional. En ese sentido, de mantenerse esta tendencia, la superficie hacia 2020 podría bordear las 15 mil hectáreas.

Por otra parte, la llegada del empresario fruticultor, Álvaro Gatica, a la presidencia de la Asociación de Agricultores de Ñuble, se ha traducido en una mayor atención en este rubro, que se plasmó en el ingreso del organismo, en enero pasado, a Fedefruta.

Pero este sector, que podría convertirse en el principal motor de la economía de la futura región en la medida que se aumente la superficie de riego gracias a los embalses proyectados, enfrenta importantes desafíos, como las relaciones laborales, la vinculación con las comunidades, el uso eficiente del agua, el cuidado del medio ambiente, la superación de brechas tecnológicas entre las pymes, y la adaptación al cambio climático.

De hecho, la competencia con otros países del Hemisferio Sur, como Perú, Argentina, Australia y Nueva Zelanda, entre otros, es observada con preocupación por el sector, que ve la diversificación de los mercados de destino y la introducción de nuevas variedades como tareas urgentes.

Por ejemplo, en la temporada que recién terminó quedó en evidencia la alta exposición de los productores de arándanos -el cultivo estrella de la provincia- frente a la volatilidad de los precios a nivel internacional, donde la dependencia del mercado norteamericano sigue siendo elevada.

Una alta exposición se observa también con los cerezos y el mercado chino o los avellanos europeos y el mercado italiano, aunque hasta el momento estos dos rubros han gozado de los beneficios coyunturales del aumento sostenido de la demanda.

Hay, en este sentido, un trabajo pendiente en cuanto a abrir nuevos mercados, una labor en la que el sector público, a través de la Direcon y de ProChile, ha tenido un rol clave, por ejemplo, en la negociación de acuerdos con países como China, India e Indonesia, o en la promoción comercial entre importadores.

También se requiere seguir avanzando en investigación, innovación e introducción de tecnología, de manera de elevar la competitividad del rubro en un escenario internacional cada vez más complejo, con nuevas especies y variedades, con sistemas de riego eficientes y con mecanismos de aseguramiento de la inocuidad y de protección frente a plagas y enfermedades.

En ese sentido, la cooperación público-privada y el trabajo asociativo no solo son vitales para el fortalecimiento de un sector que cobra cada vez más relevancia en Ñuble, sino que para el desarrollo económico de la futura región, porque sus efectos serán percibidos por toda la población.